Chiara Lubich en la presentación:
«Esto
quiero testimoniar: que es Dios el autor de esta Obra», subrayó
Chiara Lubich refiriéndose al Movimiento de los Focolares –del
que es fundadora y presidenta— el viernes pasado en Roma en la presentación
del libro que condensa en seiscientas páginas los sesenta años
de historia de este carisma suscitado en la Iglesia.
Desde
los comienzos bajo los bombardeos de 1943 en Trento (Italia) a los primeros
pasos del diálogo ecuménico: de este relato se encarga «Un
popolo nato dal Vangelo» («Un pueblo nacido del Evangelio –
Chiara Lubich y los Focolares»), de Enzo Maria Fondi y Michele Zanzucchi
(editado por la Sociedad San Paolo).
El
volumen narra igualmente experiencias hasta ahora desconocidas en los países
del ex régimen socialista de la Europa oriental, y las actividades
desarrolladas en todos los ámbitos de la sociedad, de la política
a la economía, del arte a la comunicación.
Presente
en más de 180 países con su el proyecto de contribuir a la
unidad de la familia humana, en la actualidad el Movimiento de los Focolares
involucra a cuatro millones y medio de personas en el mundo, de las cuales
casi la mitad son adherentes y simpatizantes --pertenecen también
a Iglesias no católicas, a religiones no cristianas o no son creyentes--.
Para
la fundadora de los focolares, el titulo del volumen refleja la realidad:
«Precisamente esto es el Movimiento: es un pueblo –así
lo definió el Papa— nacido del Evangelio», reconoció
ante los micrófonos de «Radio Vaticana».
«De
hecho, en los primeros tiempos, cuando surgió en los refugios de
Trento, a causa de la guerra, mis primeras compañeras y yo sólo
llevábamos con nosotras un pequeño Evangelio y éramos
impulsadas, por el carisma que el Señor me había puesto en
el corazón, a leerlo, a vivirlo, a ponerlo en práctica --relató--.
Todo nació precisamente del Evangelio, todo ha salido de ahí.
¡Es nuestro libro de fundación!»
Numerosas
autoridades civiles y religiosas, así como representantes de otras
Iglesias y del Islam, quisieron estar presentes en la presentación
del volumen, en la que se testimonió la fuerza de la acción
del Espíritu Santo que suscita «la creatividad, el dinamismo
y la variedad de los carismas en la Iglesia», constató monseñor
Josef Clemens, secretario del Consejo Pontificio para los Laicos.
Sobre la experiencia, hasta ahora inédita, en los países del
ex régimen socialista en la Europa oriental, comenzada en los años
’60, se centró monseñor Clemens, quien destacó
que los focolarinos, todos médicos, no habían partido para
ir «contra» un régimen: «Estaba en ellos sólo
el amor por Jesús, muerto en la cruz, que gritaba al Padre su abandono»,
«un amor concreto al servicio del hombre que abrió brecha en
los corazones».
El
profesor Andrea Riccardi, fundador de la «Comunidad de San Egidio»,
deteniéndose en el perfil histórico del los Focolares, tocó
la cuestión del papel de la mujer en la Iglesia: «Chiara muestra
con su historia –afirmó— como existe un camino para darnos
respuesta: es con el crecimiento del espacio carismático que crece
también el de la mujer».
Para
Chiara Lubich, el hecho de que una mujer tenga una gran influencia en la
Iglesia es «muy normal», «porque en estos últimos
tiempos ha salido a flote el perfil mariano de la Iglesia», constató.
«María
–como afirma el teólogo Urs Von Balthasar y el propio Papa—
no estaba presente sólo al inicio de la Iglesia, sino que se hace
presente a lo largo de los siglos en diversos modos», añadió
Lubich en «Radio Vaticana».
«Existe
un estrecho vínculo, por ejemplo, entre María y los carismas
que el Espíritu Santo ha enviado a la tierra --aclaró--: en
el pasado han formado muchas familias religiosas, ahora estos nuevos carismas
forman en cambio muchos movimientos».
«Como
el Espíritu Santo es libre, puede dar el carisma a un hombre y también
a una mujer. Cuando una mujer encuentra que lo tiene, por fuerza debe hacerlo
“funcionar” y se convierte en responsable de eso que el carisma
suscita, de aquel movimiento. No es algo extraño», concluyó.