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Pentecostés'98,
Este acontecimiento ha marcado un antes y un después en estas realidades
eclesiales. Aquello que siempre se consideró en la Iglesia como su
riqueza, es decir, los distintos carismas y manifestaciones del Espíritu,
ha producido en algunos casos también su gran pobreza. Es necesario
por tanto, ir erradicando todo lo que no se ajusta al Espíritu de
Dios en plenitud. Se nos abre un nuevo camino de experiencia de comunión,
entre los diferentes movimientos eclesiale. 1 Cor 12.
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Como un fruto del
dolor provocado.
Nace la tragedia.Como el fin de un camino mal andado. La Paz no se encuentra.
Cual puñal que te ha atravesado, trae la muerte lenta.
Como un fruto de la vida que se da,
¡Nacen vidas nuevas!
La Vida
de Dios dará su fruto que no llegará si no se siembra, semillas
de vidas que se ofrecen, con conciencia, dentro de la Iglesia.
El encuentro
de las vidas que se dan, ha de ser con hambre; por quitar el hambre a los
demás, sin que se retarde. Si al ser simientes para el alimento no
lo son "de balde", por heroico que sea su morir mantendrá
el hambre.
Hombres
y mujeres, "todos juntos"
son UN SOLO CUERPO
en su esencia,
y todas sus almas no serán de Dios
en tanto, unas de otras, sean ajenas.
Brotes de Olivo
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Hay
que empezar hablando de unidad
tras un Pentecostés de gran riqueza,
que ofrece sus carismas con largueza
en tanto movimiento y calidad.
Su meta es
expandir la cristiandad
y hacerlo a todo el mundo con cabeza,
¿no habrá favorecido la pobreza
de que el cristiano pierda identidad?
En el noventa
y ocho dijo el Papa:
en buscar la unidad poner acento,
pues
a nadie, nos duele, se le escapa,
que hacerse cada cual su llamamiento,
por
supuesto, a mucha gente atrapa,
mas construye un inmóvil movimiento.
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