Al final de este Congreso presentamos las conclusiones elaboradas en los
seis talleres.
Sin embargo lo primero que queremos resaltar es la limitación que
supone el hecho de reflejar solamente en cinco puntos por cada taller
la riqueza y pluralidad de percepciones, de vivencias y aportaciones que
han ido apareciendo en los grupos de trabajo. Por ello queremos destacar
el buen hacer de los moderadores y secretarios.
Estas propuestas habremos de retomarlas para su discernimiento y concreción
en cada una de las diócesis, movimientos y asociaciones, lo que
supone una tarea a desarrollar a partir de ahora.
El Congreso ha sido un momento importante de encuentro e impulso del Apostolado
Seglar, después de aquel gran acontecimiento que para la Iglesia
Española supuso la publicación de “Cristianos Laicos
Iglesia en el Mundo”.
De aquí queremos salir renovados en nuestro deseo de comunión
y en la urgencia de nuestra misión evangelizadora y el testimonio
de esperanza que estamos llamados a dar en la realidad del mundo de hoy.
TALLER
DE FAMILIA (Conclusiones)
1.
Propiciar una formación coordinada que abarque todo el proceso
familiar desde el comienzo: infancia, adolescencia, juventud, novios,
madurez, mayores. Esta formación ha de darse en el entorno parroquial
y con el apoyo y colaboración de asociaciones y movimientos eclesiales.
Ha de atenderse a la realidad social que nos rodea, diversa y diferente
a la nuestra, en especial a esas otras familias que están desestructuradas.
2. Unificar criterios y elaborar mensajes que contrasten el efecto producido
por la manipulación de lenguaje, utilizando giros positivos sobre
lo negativo, en especial los medios: ejemplo: aborto?interrupción
voluntaria del embarazo.
3. Impulsar la formación prematrimonial como base del proyecto
de familia cristiana. Debe ser más profunda y debe conllevar un
seguimiento posterior que haga realmente que se desarrollen según
el modelo de la familia de Nazaret y sean ejemplo para los demás.
Fomentar la oración familiar como fuente de la fuerza y unión
a Cristo.
4. Considerar el papel de los abuelos en la transmisión de la fe
en la familia y su participación activa en las catequesis, crear
una pastoral de mayores. Posibilidad de concienciar y exigir a los poderes
públicos, políticos y empresarios sobre la conciliación
entre el trabajo y familia mediante la adaptación de horarios,
ayudas a las familias, bajas maternales, etc.
5. Llevar nuestra opinión a la calle y a los medios, dando testimonio
de vida. No podemos quedarnos encerrados en nuestras parroquias y en nosotros
mismos.
TALLER
DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN (Conclusiones)
1.
Potenciar que las Facultades de Ciencias de la Información y la
Comunicación dependientes de la Iglesia Católica tengan
un profesorado preparado que respete el ideario de la institución.
2. Elaborar una estrategia de activación en dos sentidos:
- Que los obispos y delegados diocesanos cuiden la formación de
periodistas católicos.
- Fomentar la relación con informadores no afines al hecho religioso.
3. Apoyar a la Unión Católica de Informadores y Periodistas
de España (UCIP-E) que proclama y ratifica nuestra doble vocación
como cristianos y profesionales de la comunicación.
4. Responsabilizar a los católicos en la colaboración económica
con los medios de comunicación propios. Ejemplo: apoyar el proyecto
de Popular TV
5. Apoyar la creación de asociaciones de usuarios de los Medios
de Comunicación.
6. Participar en el Consejo Audiovisual junto con los otros estamentos
de la sociedad.
TALLER
DE JÓVENES (Conclusiones)
1.
Trabajar mediante la pedagogía del amor: Transmitir a los jóvenes
el amor de Dios del que tenemos que ser reflejo fidedigno, mediante presupuestos
proposititos y no impositivos. La evangelización de los Jóvenes
antes que efectiva tiene que ser afectiva.
2. Apostar por una Pastoral de Jóvenes que sea polimórfica,
heterogénea y cotidiana: La realidad del mundo joven abarca una
amplia franja de edad y gran diversidad por lo que tenemos que hetereogeneizar
nuestros modelos y metodologías siendo creativos. Así mismo
debemos profundizar en una pastoral de lo cotidiano que contemple los
grandes actos extraordinarios enmarcados en un proceso continuado y progresivo.
3. Intensificar la formación de los animadores: No se puede transmitir
lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce. Debemos garantizar
los procesos de formación de los animadores y educadores y trabajar
por el conocimiento de las diferentes formas y metodologías de
los distintas Delegaciones, Movimientos y Asociaciones, así como
por la profundización en el “Proyecto Marco de Pastoral Juvenil”
y diferentes materiales al respecto. Proponemos crear un Web que de cobertura
a esta propuesta.
4. Vivenciar una Espiritualidad Encarnada: Que parta de la vida del joven
para llegar otra vez a su vida, trabajando con los instrumentos que nos
sugiere el Proyecto Marco de Pastoral Juvenil: Revisión de Vida,
Plan Personal de Vida, Lectura Creyente, etc., esforzándonos por
enlazar la Pastoral Sacramental con el mundo joven.
5. Conformar jóvenes testigos del mundo y en el mundo: Apostando
decididamente por el protagonismo del joven inserto en sus ámbitos
y ambientes, implicado en las estructuras que forman parte de su vida
cotidiana. Siendo testigos desde la sencillez, siendo santos desde lo
cotidiano como decía Pablo VI. Siendo “voz de los sin voz”
y optando siempre por los más desfavorecidos.
TALLER
“FORMACIÓN DEL LAICADO” (Conclusiones)
1.
La formación del laicado debe ser una formación vocacional.
Ha de ayudar a descubrir y a madurar una vocación de seguimiento
de Jesúcristo. Se trata de promover desde la formación un
cristianismo vocacionalmente vivido, fundado en el encuentro con Dios,
que supere el divorcio entre la fe y la vida así como un cristianismo
diluido y gris. Se trata de despertar el gigante dormido. En segundo lugar
la formación del laicado ha de ayudar a asumir como propia la misión
evangelizadora de la Iglesia en el mundo en comunión y corresponsabilidad
con los pastores. Tiene una orientación hacia la acción,
hacia la misión. Somos testigos de una Esperanza para nuestros
contemporáneos. En tercer lugar se trata de capacitar a los laicos
para asumir nuestras responsabilidades como ciudadanos y ciudadanas cristianos
en la vida familiar, laboral, en la vida pública y también
en la vida eclesial.
2. La formación ha de responder a los desafíos que un mundo
en transformación plantea a la Iglesia. En él hay signos
de los tiempos por los que nos habla el Espíritu. La mirada creyente
de nuestra realidad nos llama a una formación que debe responder
a: la fe en un mundo plural, a crecer en capacidad de diálogo y
escucha, al diálogo interreligioso, el papel de la mujer, el valor
de la vida, la construcción de la paz, el compromiso con el desarrollo,
la perspectiva de los pobres y las víctimas, y a fundar el sentido
religioso de la vida.
3. La formación debe ser integral. Ha de alcanzar nuestra cabeza
-el pensamiento teológico-, nuestro corazón -la espiritualidad-
y nuestros brazos -la acción-. En estos procesos es esencial la
centralidad de la palabra de Dios y la eucaristía. Son principios
pedagógicos especialmente importantes la personalización,
el acompañamiento y la comunidad.
4. La formación del hombre y de la mujer cristiana acontece en
la Iglesia, en la comunidad de fe, en una tradición. No es un proceso
individual. Hay caminos diversos. El asociacionismo laical representa
una experiencia de formación de primer orden para promover un laicado
autónomo, adulto y corresponsable. Las asociaciones han de cuidar
la comunión.
5. Hay dos ámbitos específicos que requieren una capacitación
singular. Uno es el del ejercicio por el laicado de responsabilidades
pastorales, otro es el de la acción socio-política en la
vida pública, cultural, económica.
Esto se concreta en las siguientes propuestas: relectura y evaluación
del CLIM y del Documento Marco de Formación de la CEAS en las diócesis;
formación en la dimensión socio-política de la fe;
desarrollo de ministerios laicales, el papel de la mujer en la Iglesia,
y del Directorio del CLIM; banco de experiencias de formación en
la web de la Conferencia Episcopal.
TALLER
DE SOCIEDAD (Conclusiones)
1.
Poner en el centro de nuestra vida la Eucaristía y el Evangelio
para conocer a Jesús y poder comunicar con fidelidad su mensaje
de salvación a todos los hombres y mujeres de nuestra sociedad.
2. Profundizar en la comunión entre las parroquias, asociaciones
y movimientos con afecto fraterno y respeto a la diversidad de carismas.
3. Diálogo con nuestra sociedad, un diálogo abierto, sincero
y constructivo que busca el bien común para hacer posible el Reino
de Dios en esta tierra.
4. Nuestra misión debe de nacer de la conversión personal
a partir del anuncio de la Palabra de Dios en nuestra vida, y ha de tener
como tarea prioritaria el anuncio de la Buena Noticia a los pobres de
esta tierra, para construir una Iglesia de todos y especialmente de los
más pobres.
5. Los cristianos debemos incrementar nuestra presencia en la vida pública,
una presencia que ha de ser como levadura y asumiendo responsabilidades
en las asociaciones, sindicatos, partidos políticos, medios de
comunicación, etc., desde la libertad y desde el espíritu
de las Bienaventuranzas.
TALLER
DE TRABAJO (Conclusiones)
1.
Para futuros congresos sería deseable tener en cuenta la pluralidad
de la Iglesia; partir del trabajo ya realizado en el campo del trabajo
seglar, en todos los ámbitos de actuación.
2. Necesitamos un mayor conocimiento de los distintos grupos, entidades
y asociaciones que están trabajando en el mundo de los profesionales
cristianos, para analizar tanto las convergencias como las distintas formas
de trabajo.
3. Nos parece fundamental que toda la Iglesia luche por la dignidad de
la persona trabajadora; por el acogimiento de los inmigrantes; por la
promoción de los pobres; por la dignificación del trabajo
y de las condiciones laborales.
4. Debemos esforzarnos por aumentar la difusión y el conocimiento
de los documentos ya elaborados: Doctrina Social de la Iglesia; Pastoral
Obrera; Encíclicas; diversas asociaciones y grupos.