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¿Cómo
ha ido cambiando la realidad de Latinoamérica en estos años
y cómo ha sido la evolución, según tu experiencia?
Juan
Benjumea:
En cuanto al proceso intraeclesial, cuando yo me fuí estaba emergiendo
toda esa Iglesia de base de la Teología de la Liberación que
ponía en cuestión y en crisis las estructuras y sobretodo
la realidad proveniente de Norteamérica. Queríamos una Iglesia
postconcílica, es decir, Pueblo de Dios. Se dió los encuentros
de Medellín, Puebla, luego Santo Domingo... Era una Iglesia con una
pujanza grande, del despertar de las comunidades. Pero ahora, siendo realistas,
vemos que estas comunidades no es que estén desapareciendo, ni la
Teología de la Liberación (porque sólo hay una teología,
que es la del Evangelio), pero el Neoliberalismo y su concentración
de las riquezas, han acabado con aquel sueño de la Iglesia Americana:
"Esperanza de la Iglesia". No tenemos que ver las cosas negativamente.
Si eso se dice, hasta casi podríamos alegrarnos, porque la Iglesia
vuelve al anonimato de los pobres, del Pueblo de Dios,... Ahora es tiempo
de profundizar, como lo hacen los teólogos jesuítas de la
UCA, de avanzar de otro modo. Hay una dimensión de la Iglesia más
a la sombra, más allá de una Iglesia triufalista y con aires
de grandeza. La esencia, las raíces profundas están, siguen
existiendo en América y en África también, por ejemplo.