Un
aspecto fundamental de la comunidad de Taizé es la acogida ¿Qué
papel juega? ¿Deberíamos replantearnos seriamente todos los
cristianos la importancia y razón evangélica que tiene la
acogida?
Hermano
José Ramón:
El
papel de la acogida en la comunidad ha jugado un papel importante desde
la llegada del hermano Roger a Taizé, cuando comienza a acoger
a refugiados, sobre todo judíos, que buscaban refugio debido
a la ocupación nazi. Tras la guerra, los hermanos también
acogieron a prisioneros de guerra alemanes que se encontraban en un
campo cerca de Taizé los domingos para compartir la comida, lo
poco que en esos tiempos se podía conseguir, algo muy sencillo.
Un poco más tarde la comunidad asumió la crianza de varios
niños huérfanos, con la ayuda de Geneviève, la
hermana menor del hermano Roger. Es verdad también que la acogida
o la hospitalidad siempre ha estado presente en las comunidades de esencia
monástica. Se nos recuerda que estamos llamados a acoger al peregrino
como si de Cristo se tratara. A partir de los años sesenta la
comunidad tuvo que abrir sus puertas para acoger a numerosos jóvenes
que comenzaban a venir con su propia búsqueda e interrogantes.
La comunidad, a través de su acogida, quiere ofrecer un espacio
de encuentro con Dios por medio de la oración, un espacio para
encontrarse consigo mismo por medio del silencio, y un espacio de encuentro
con los demás para compartir nuestra propia búsqueda.
Es también una invitación a ir a las fuentes de la fe,
de la confianza en Dios.