testigos
recordatorio de susan sontag




«Los países ricos asisten desde lejos y mediante la compasión mediática, al sufrimiento de países, normalmente pobres y siempre lejanos».

Susan Sontag




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Susan Sontag,
Escritora y activista estadounidense.
Por Anna-Bel Carbonell


La muerte de Susan Sontag, el 28 de diciembre de 2004, pasó prácticamente inadvertida si la comparamos con su constante presencia en los medios de comunicación y su implicación crítica en los principales acontecimientos mundiales que le tocó vivir a lo largo de sus 71 años. Este silencio mediático –totalmente justificado- se debió a que por esos días la atención del mundo estaba centrada en las consecuencias del tsunami asiático.

La escritora y activista estadounidense, militante feminista y de ideología progresista -para muchos paradigma del intelectual comprometido, y referente de las críticas a las políticas americanas belicistas- falleció tras una lucha contra el cáncer que comenzó en 1976.

Nacida en Nueva York en 1933, de origen judío, se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Chicago y la de Harvard. A lo largo de su activa y controvertida vida publicó más de 17 libros –entre novelas y ensayos– los cuales fueron traducidos a más de 30 idiomas. Publicó además incontables artículos en la prensa, ejerciendo en muchas ocasiones como periodista. Algunas de sus obras más destacadas son «El benefactor», su ópera prima (1963), «La enfermedad y sus metáforas» -que escribió estando ya enferma- (1978), «El sida y sus metáforas» (1988), «En América» (1999), y su última publicación «Ante el dolor de otros» (2003) en la cual analizaba el impacto de las continuas imágenes de violencia y sufrimiento que publican los medios de comunicación.

Aunque lo más conocido de su obra son sus escritos; curiosa y atrevida como era, hizo breves incursiones en el mundo del cine al rodar «Duelo de caníbales» (1969) y «Hermano Carl» (1971); en 1973 filmó a las tropas israelíes en la guerra de Oriente Medio dirigiendo una película en los Altos del Golán titulada «Tierra Prometida».

Fue galardonada en varias ocasiones. Cofundadora en 1993 del Parlamento Internacional de Escritores, en 1994 recibió el Premio Montblanc por su labor cultural en Bosnia; Premio Nacional del Libro de Estados Unidos; Premio del Libro de Jerusalén; Premio de la Paz de la Asociación de Editores y Libreros Alemanes por su condición de embajadora entre EE.UU y Europa y su dignidad como librepensadora. También recibió el premio Malaparte de Italia en 1992, y además en 1999 recibió el grado de Comandante de la Orden de las Artes y las Letras otorgado por el gobierno francés. El más reciente reconocimiento le llegó con el Premio Príncipe de Asturias (2003) de Literatura.

Superviviente en diferentes frentes bélicos: Vietnam –donde fue reportera de guerra–, Sarajevo, el 11-S, no logró, finalmente, ganar la batalla en el frente de la enfermedad cancerígena que sufría. Mujer de profunda conciencia crítica, no ahorró palabras ante las constantes interpelaciones que la misma sociedad le provocaba. Como muy bien, y con la máxima admiración, refería un redactor del periódico La Vanguardia de Barcelona, poco después de su muerte: «de esas experiencias vividas en lo más profundo de la inteligencia y desde la convicción moral, brotaron sus magníficos ensayos convertidos por el tiempo en referentes no sólo intelectuales».