En un mundo peligroso y dividido como el de hoy, es más importante
que nunca que el movimiento global de derechos humanos se mantenga fuerte,
pertinente y activo.
Resonaron las voces de los jamás escuchados
El
movimiento internacional de derechos humanos hubo de afrontar enormes retos
a lo largo del año 2003. La ONU tuvo que hacer frente a una crisis
de legitimidad y credibilidad a causa de la guerra que Estados Unidos emprendió
contra Irak, y también por la incapacidad de la organización
para hacer que los Estados rindieran cuentas por la comisión de gravísimas
violaciones de derechos humanos. Siguieron infringiéndose normas
internacionales en materia de derechos humanos en nombre de la “guerra
contra el terror”, lo que repercutió en millares de mujeres
y hombres, que sufrieron detención ilegítima, juicios injustos
y tortura, a menudo sin más motivo que su origen étnico o
credo religioso. La vida de más de mil millones de personas quedó
arruinada por la pobreza extrema y la injusticia social, mientras los gobiernos
seguían gastando dinero en armas a manos llenas.
Todos
esos desafíos quedan reflejados en este Informe 2004 de Amnistía
Internacional. Se documenta en él la situación de los derechos
humanos en 155 países y territorios en 2003, y se resumen también
las tendencias regionales en ese ámbito. Informa además de
las áreas de trabajo que Amnistía Internacional está
desarrollando y a las que está dando prioridad, como el trabajo relacionado
con la violencia contra las mujeres, o sobre los derechos económicos,
sociales y culturales, la justicia y la protección debida a refugiados
y migrantes. Asimismo, en esta publicación se deja constancia de
los notables logros conseguidos por los activistas en éstas y otras
áreas de trabajo.
En un mundo peligroso y dividido como el de hoy, es más importante
que nunca que el movimiento global de derechos humanos se mantenga fuerte,
pertinente y activo. A través de sus miembros y aliados, Amnistía
Internacional sigue comprometiéndose a revitalizar la visión
de los derechos humanos como un instrumento poderoso para conseguir justicia
para todos.