Evo
Morales, lider del MAS de Bolivia, un país pobre que no suele ser
protagonista en ningún encuentro internacional, se levantó
ayer en el foro En defensa de la humanidad como la voz del momento. Y Morales,
uno de los eternos relegados por ser indígena, líder de campesinos
pobres y, peor aún, de cultivadores de coca, fue el que dio la cátedra
a los intelectuales del hemisferio reunidos en el Polyforum, bajo la representación
pictórica de otra marcha de la humanidad, la del coronelazo David
Alfaro Siqueiros.
La gran tarea de hoy, expresó el dirigente del Movimiento al Socialismo
(MAS), "es crear el poder del pueblo". Y sobre esto abundó:
"Cuando hablamos de defensa de la humanidad, ésta pasa por la
eliminación del imperialismo".
Propuso
además que se busquen las vías para convocar a una gran cumbre,
donde quepan precisamente los intereses y las preocupaciones de quienes
luchan en ese sentido, una reunión con los presidentes de Cuba, Fidel
Castro; de Venezuela, Hugo Chávez, y de Brasil, Luiz Inacio Lula
da Silva, así como con luchadores sociales que acompañan a
los campesinos, los obreros y los indígenas en estas lides.
Hombres
y mujeres de la llamada "sociedad del conocimiento" -intelectuales,
pues- se pusieron de pie y saludaron al aymara boliviano con un largo aplauso
y refrendaron, en el debate que siguió después y continuará
mañana, la urgencia de seguir tejiendo redes de redes, construyendo
vías imaginativas y desarrollando un pensamiento crítico que
permita, en otras latitudes, alcanzar lo que, por ahora, lograron los campesinos
y obreros en Bolivia: meter un gol en la portería del imperio.
Pablo
González Casanova compartió la sesión inaugural con
un discurso en el que propuso que en las tareas prácticas de organizar
redes de redes y asociaciones de asociaciones, los intelectuales y los científicos
"por la vida, la democracia, la liberación y el socialismo"
se comprometan a construir "espacios de consenso para una política
alternativa y una organización de 'los muchos', que cuente con los
descubrimientos y conocimientos más recientes de los intelectuales
y dirigentes comprometidos con el quehacer científico y humanístico,
y con la vida".
Antes
había citado a algunos de estos actores de la coyuntura latinoamericana:
"la imaginación creadora de los zapatistas mexicanos, los cocaleros
bolivianos, los piqueteros argentinos, los 'sin tierra' brasileños".
En suma, los movimientos sociales que desde la pobreza y la exclusión
han abierto nuevas vías para las luchas de siempre.
Por
su parte, John Cockfort, de Estados Unidos, parte de un buen contingente
de intelectuales de ese país, que desde las entrañas también
se identifican con estos combates, puso por delante algunas "humildes
sugerencias" para la agenda a seguir.
Entre
otras, reconocer en primer término que hay continuidad del imperialismo
estadunidense en los recientes decenios a pesar de los desacuerdos en puntos
poco importantes entre los partidos Demócrata y Republicano y la
existencia de "imperialismos menores" en Europa, Canadá
y Japón, lo mismo que el papel "pro imperialista" del Consejo
de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
Además,
propuso incluir en la lista de luchas sociales del mundo las batallas que
ocurren dentro de Estados Unidos, "en contra de un nuevo macartismo
y los valores del conformismo": los movimientos antibélicos,
pro derechos civiles y en defensa de los migrantes.
¡Ya basta!, de Chiapas a Bolivia
Antes
de iniciar la apretada agenda que tuvo programada en su breve escala en
México, Evo Morales se declaró "nervioso" por tener
que enfrentarse primero a ilustres intelectuales y después a diputados.
Acudió como, afirmó, van los líderes populares sin
formación académica a este tipo de foros, "como a una
gran universidad para ilustrarnos, intercambiar experiencias y seguir fortaleciendo
a nuestras organizaciones". Pero lo que mostró en el Polyforum,
además del discurso sencillo y claro, fue el dominio de la palabra
y la escena, largamente entrenado en las luchas desde las bases.
Expuso,
primero, lo que los convocados en el foro anhelaban oír de viva voz,
lo que Morales llamó "la gran revuelta de los vilipendiados",
el momento en que "la razón del pueblo se ha impuesto y ha empezado
a derrocar al imperio". Definió la fecha de la caída
del ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, 17 de octubre, como
el "día de la identidad de los bolivianos".
E
hizo la referencia necesaria: "Dijimos, como el subcomandante Marcos,
basta de políticas de hambre y miseria. Empieza una nueva etapa de
cómo construir, cómo acabar con el egoísmo, el individualismo,
y desde las comunidades indígenas, desde los barrios, construir otras
formas de convivencia desde la solidaridad, la reciprocidad, la redistribución
de las riquezas concentradas en pocas manos".
En
pocas palabras, trazó el camino necesario: de la calle a la disputa
por el poder con una nueva concepción: "Yo entendí recién
sobre la política, antes la odiaba, le temía, pero me di cuenta
de que la política es la ciencia de servir al pueblo. Creo en el
poder del pueblo. Primero fue la experiencia de un departamento, una región.
Ahora me he dado cuenta de que es importante el poder de un pueblo, de toda
una nación".
Y
habló de su visión del mundo: "No estamos tan solos.
Después de semejante intervención sangrienta de Bush en Irak
crece el pensamiento antimperialista, crece esta forma de organizarnos,
de autoconvocarnos para enfrentar una agresión del imperio contra
nuestros pueblos."
Otra vez: "¿Qué hacer?"
En
la sesión inaugural también habló Raquel Gutiérrez,
socióloga de la Universidad Nacional Autónoma de México,
ex presa política en Bolivia, quien identificó dos eventos
recientes, el "descarrilamiento" de la reunión de la Organización
Mundial de Comercio, en Cancún, y la victoria popular en el país
sudamericano, como dos momentos que "parecen insinuar" la ruptura
de un ciclo que alcanzó su máximo nivel de luto y pena con
la ocupación militar estadunidense de Afganistán e Irak.
Cancún
y Bolivia, añadió, "parecen marcar un ritmo nuevo que
a la vez intensifica las diversas luchas de resistencia" en el continente:
Argentina, Ecuador, México, Cuba.
A
partir de ahí arrancó el debate. Adolfo Sánchez Vázquez,
maestro de muchos de los académicos presentes, filósofo de
muchas generaciones, empezó proponiendo la revalorización,
en este milenio, de conceptos como socialismo e imperialismo.
Y
es que, en el lenguaje y en el análisis, volvió por sus fueros
un término que en algunas cátedras fue jubilado y en otras
discretamente guardado en el cajón de lo pasado de moda: el imperialismo.
Al vino le llamaron vino: luchas antimperialistas. Nuevamente muchas de
las preguntas y las reflexiones giraron en torno a la vieja pregunta de
Lenin: "¿Qué hacer?"
Mientras
algunos letrados prefirieron seguir leyendo la realidad a través
de los cristales de los viejos dogmas -por ejemplo, expresando sobredosis
injustificadas de optimismo en escenarios bastante más complejos-,
otros prefirieron refrescar las ideas con las nuevas experiencias. Se habló
de crear más redes, más lazos. Se propuso buscar un común
denominador, evitar los vicios de las caducas vanguardias. Se insistió
en reivindicar el derecho de los pueblos a la rebelión y a la revolución.
Se
habló mucho más y este sábado continúa la discusión.
Nuevamente los intelectuales escucharán la cátedra de los
luchadores sociales: al dirigente del MAS boliviano Osvaldo Chato Peredo;
a Luis Delía, piquetero de Argentina, y al abogado mixe Adelfo Regino.
Y escucharán al subcomandante Marcos, con un mensaje videograbado:
La pluma también puede ser una espada.
La
privatización de servicios públicos genera hambre y miseria:
Evo Morales. El líder indígena boliviano condena en San Lázaro
a los gobiernos neoliberales. Abierta oposición de los diputados
panistas a la intervención del político sudamericano.
Privatizar
los servicios públicos significa violar los derechos humanos, porque
"de ahí viene el hambre, la miseria, la marginación y
discriminación", sostuvo Evo Morales.
Invitado
especial en la Cámara de Diputados, el dirigente indígena
boliviano criticó a un sector de empresarios que forma parte de los
grupos gobernantes porque "son parásitos del pueblo, son parte
de la clase política que saca créditos y cuando no pueden
pagar dicen 'condonación' y condonan, pero a los pequeños
prestatarios no les conceden ninguna reprogramación".
La
respuesta de Evo Morales a la acción de esa clase política
se endureció por la doble moral que ésta impone: primero apela
al apoyo del pueblo y después reniega de él.
"¿Qué nos decía la clase política? Que
la política de los campesinos y los quechuas y aymaras es de palo
y pico, que no tenemos derecho a hacer política, pero cuando llegan
las elecciones nosotros tenemos la obligación de votar por ellos.
Si ganan, nos someten a su política de miseria y hambre."
A
la suma del oportunismo de un sector que ejerce el poder político
se agrega la presión de los organismos financieros inter-nacionales
porque su naturaleza es la de desnacionalizar los recursos de los pueblos
y someterlos a los dictados de sus intereses.
"Qué
bueno sería que los representantes del Banco Mundial y del Fondo
Monetario Internacional nos escuchen, que dejen de chantajear a nuestros
gobiernos; que dejen de seguir saqueando nuestros recursos naturales, que
dejen de privatizar los servicios básicos, que respeten la vida humana,
y así podremos entre mexicanos, bolivianos y latinoamericanos construir
una sociedad donde no haya marginación, discriminación, ni
explotadores, ni explotados."
El
dirigente boliviano apeló a la organización popular -indígena,
campesina y trabajadora- para defender los recursos naturales. "Estoy
convencidísimo de que con el poder del pueblo, con su conciencia
vamos a recuperar la propiedad de los hidrocarburos, del gas, para que las
trasnacionales respeten nuestros recursos naturales".
Al
acudir al recinto de San Lázaro, invitado por las fracciones parlamentarias
del PT y PRD que fueron respaldadas por el PRI, Convergencia y PVEM, y fue
objeto de rechazo por parte del PAN, el dirigente indígena boliviano
rechazó tácitamente la fórmula privatizadora de los
gobiernos que mantienen el dogma neoliberal.
Por su parte, Pablo Gómez, líder del grupo parlamentario del
PRD, manifestó que el programa neoliberal no ha representado el menor
progreso y no ha resuelto problemas en ninguna parte del mundo, y en 20
años se ha desarrollado una corriente mundial que señala que
es desde las instituciones financieras donde se ha aplicado a todo el mundo
el programa del neoliberalismo.
El
levantamiento popular en Bolivia, dijo, "debe a nosotros, también,
enseñarnos cosas. México es un país que compra gas,
pero que tiene este recurso. Cuando el gobierno decide que hay que dejar
de importar gas porque tiene un precio artificial, el gas en México
cuesta lo que decide el mercado en Texas. El precio del gas mexicano se
decide en Texas, no en México. Entonces lanza una convocatoria para
que las trasnacionales construyan los pozos. Y resulta que ahora, a despecho
de lo que señala la Constitución, tenemos que contratar los
servicios de trasnacionales para hacer agujeros en la tierra. Todo está
mal: el precio del gas que pagamos cada vez que compramos cualquier producto
industrial, la manera en que se obtiene, todo es un desastre".
También
Gonzalo Yáñez, coordinador de la bancada del PT sostuvo que
"las lecciones que nos brindan las heroicas luchas del pueblo boliviano
al pueblo de México pasan por la movilización popular, que
es el arma fundamental para vencer a los representantes de la oligarquía
mundial; los parlamentos de Latinoamérica, y en particular sus diputados,
como representantes populares, debemos ser el instrumento de la sociedad
y del pueblo para articularnos con los movimientos sociales que defienden
la soberanía nacional y la articulación de la vía social
de corte democrático y popular".
El
intento panista por impedir la presencia de Morales
El acto, que resultó un éxito, no se hubiese realizado si
la decisión del PAN fuera la de mayor peso en San Lázaro.
Desde el lunes pasado en la reunión de la Junta de Coordinación
Política, el coordinador adjunto de los panistas, Germán Martínez,
rechazó la idea del encuentro con Evo Morales porque su presencia
en la Cámara de Diputados implicaría avalar la resistencia
popular contra las políticas privatizadoras del Estado.
Martínez,
quien se ha distinguido por llevar hasta el extremo sus posiciones políticas
colocando en riesgo los equilibrios en el palacio legislativo, buscó
ese día el apoyo del PRI, no obstante ese partido dio el sí
a la propuesta de los petistas y perredistas. Desde ese día el panismo
anunció que no participaría en el encuentro, al grado que
el jueves por la noche la presidenta de la Comisión de Relaciones
Exteriores, la panista Adriana González, se comunicó con Yáñez
para informarle que su partido no intervendría, e inclusive la consigna
para los legisladores del blanquiazul fue que no se pararan en el Salón
Verde, que por otra parte registró un lleno como en pocas ocasiones.
Declaración final del encuentro internacional
"En Defensa de la Humanidad"
Nosotros,
intelectuales de la academia, de los medios de comunicación, de la
cultura y de los movimientos sociales de diversas regiones del mundo, participantes
en el encuentro internacional En defensa de la humanidad, nos hemos dado
cita en la Ciudad de México, con el propósito de reflexionar
acerca de la gravísima situación mundial; y conscientes de
nuestra responsabilidad hacemos la siguiente:
Declaración:
La humanidad ha llegado a un punto crítico que entraña serios
peligros. Asoma una nueva barbarie. No se trata sólo de que una minoría
haya concentrado una proporción enorme de la riqueza, mientras masas
empobrecidas apenas pueden sobrevivir. El sistema hegemónico opera
como una maquinaria de exclusión social.
Una cantidad cada vez mayor de seres humanos ha sido declarada prescindible
para el modelo en expansión; y predomina la idea de que los organismos
públicos deben desentenderse de la suerte de los excluidos de la
globalización.
Si
importa poco el destino de estos excluidos, importan menos sus valores y
culturas, sus identidades y comunidades, a menos que sean reducidos al imperativo
del mercado. Bajo esta concepción excluyente, comunidades humanas
o modos de vida particulares están destinadas a la extinción.
Junto con ellos sufren millones de trabajadores sobreexplotados, sometidos
a la arbitrariedad de los capitalistas y a la constante perdida de derechos.
El medio ambiente, la biodiversidad y los ecosistemas con los que ha convivido
la humanidad a lo largo de milenios son convertidos en objeto de comercio
y de acumulación, al servicio del interés privado. El agua,
y otros recursos fundamentales para la vida humana son presa de esos mismos
intereses. El consumismo y el despilfarro de los recursos son las normas
promovidas por el capitalismo neoliberal.
La
humanidad enfrenta peligros que atacan directamente su sustento social,
cultural y ambiental. Esta amenaza no proviene de fuerzas naturales, sino
de poderes económicos y políticos que niegan los más
altos valores concebidos a lo largo de la historia y exaltan la avaricia
y el egoísmo.
La diversidad es consustancial a la sociedad humana y ha resistido a todos
los intentos homogeneizadores. Sin embargo, los proyectos de uniformidad
sociocultural resultan funcionales a los proyectos de dominación.
De tal suerte que la pluralidad humana puede convertirse en materia de discordias,
de enfrentamiento entre pueblos, de fundamentalismos y odios étnicos
Entendido como globalización excluyente, las llamadas leyes del mercado
requieren de una humanidad indiferenciada y uniformada. Pero más
allá del esfuerzo por convertir en un todo homogéneo a la
sociedad humana, afloran permanentemente las diferencias y la diversidad
lingüística y cultural de los pueblos y las naciones. De hecho,
contra lo que los ideólogos de la globalización esperan, y
pese al asedio neoliberal, asistimos a un renacimiento de las luchas étnico-
nacionales en todo el mundo, con nuevos y promisorios horizontes liberadores,
que se unen a las luchas sociales.
Los
centros de poder pretenden imponer su propio particularismo sociocultural
a toda la humanidad, bajo el supuesto de que éste constituye la verdadera
y única forma humana de vida plena. Contra esta tendencia, afirmamos
que la diversidad del mundo es un valor en sí mismo y una riqueza
de la humanidad.
En
los albores del siglo XXI, el imperialismo -en sus distintas expresiones,
alianzas y contradicciones internas-- se ha convertido en un mega-poder
de carácter político militar en el que los Estados nacionales
renuncian al interés público.
La "igualdad soberana" de los miembros de la Organización
de Naciones Unidas (ONU), tal como consta en el primer artículo de
los propósitos de la Carta Constitutiva de 1945, ha sido puesta en
entredicho. A más de medio siglo del fin de la Segunda Guerra Mundial
esta organización viola su propio marco jurídico: "suprimir
actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz" (Art.
1); el "arreglo pacífico de las controversias" (Art. 3),
el rechazo del "uso de la fuerza contra la integridad territorial"
(Art.4); la "no intervención en los asuntos internos de los
Estados" (Art.7), otras resoluciones que afirman el "derecho inalienable
de los pueblos a la integridad de su derecho territorial" (1960).
En ese sentido, la convalidación del ataque y ocupación militar
de Irak por Estados Unidos (resolución 1511 del Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas), deja en suspenso las esperanzas de paz que los
pueblos habían depositado en la ONU.
El
mesianismo ideológico que define al equipo político de la
Casa Blanca representa un peligro para la paz mundial. El gobierno norteamericano
ataca y ofende sin distinción a los países reacios a subordinarse
a su política imperial y con su doctrina de "guerra preventiva"
amenaza con llevar al mundo a interminables enfrentamientos militares.
Para el gobierno de Estados Unidos, la única "ley internacional"
válida es la que dicta su Congreso y el poder ejecutivo. Cualquier
otra interpretación corre el riesgo de ser asociada con el "terrorismo".
No obstante, la propia ONU en sus documentos diferencia el terrorismo, desligándolo
de las formas de resistencia nacional contra la ocupación extranjera
y del derecho a la rebelión que consagran, también, muchas
cartas constitucionales del mundo.
Así,
los responsables de los actos de terrorismo de Estado más atroces,
acusan de "terroristas" a los patriotas que luchan por la libertad
de sus pueblos. Las acciones encubiertas, el empleo de mercenarios, la violación
de los derechos humanos, la aplicación de la extraterritorialidad
a los prisioneros de guerra y la incitación al asesinato de los jefes
de Estado, como en el caso de Israel respecto a los líderes palestinos,
conforman el cuadro político contemporáneo.
En
1989, las potencias imperialistas aseguraron que con la caída del
Muro de Berlín el mundo entraría en una era de entendimientos
y prosperidad asegurada. Sin embargo, otros muros conspiran contra este
propósito: muros en la frontera de México con Estados Unidos
y en los territorios ocupados de Palestina; muros legales y raciales en
las legislaciones de los países de la Unión Europea que otorgan
un trato indigno a los inmigrantes de los países pobres; muros económicos
de carácter proteccionista que bloquean el acceso al "mercado
libre" predicado por el neoliberalismo; muros que violentan los derechos
de mujeres y niños; muros de intolerancia a las opciones sexuales,
a los gustos, hábitos y modos de vida de la humanidad; muros político-económicos
que marginalizan al continente africano.
En
América Latina, Estados Unidos sigue hostigando a Cuba, con el riesgo
de una intervención militar directa contra una revolución
que durante 45 años ha resistido innumerables campañas de
desestabilización, agresiones y bloqueo económico, gracias
a su arraigo popular y a su firme voluntad de construir otro tipo de sociedad.
Por ello, es necesario intensificar la solidaridad y estrechar lazos con
la isla asediada y rechazar todas las acciones agresivas del gobierno estadounidense.
"América
para los americanos".del Norte es la renovada consigna de los halcones
que ocupan el poder en Washington. Por mediación del Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuyo primer capítulo
ha sido el Tratado de Libre Comercio de México con Estados Unidos
y Canadá (TLC) y el Plan Puebla-Panamá, el imperialismo pretende
imponer sus propias "leyes" de mercado. El discurso que propone
"expandir la democracia y la libertad", tiene su contraparte en
la militarización creciente de América Latina. Està
demostrado una y otra vez, que la democracia para el imperialismo tiene
un valor instrumental: la apoya en sus aspectos formales si conviene a sus
intereses y conspira contra ella si las fuerzas populares llegan al poder
por la vía democrática. Este concepto se vacía de contenido
al utilizarse como patente de corso por gobernantes afines al neoliberalismo
para la entrega de recursos al capital trasnacional.
Lo
ilustra el hecho de que en el marco del "Plan Colombia", y so
pretexto de combatir al "narcoterrorismo", el Pentágono
ha instalado una gran base militar en el puerto de Manta (Ecuador), facilitando
misiones intervencionistas en el conjunto de países de la subregión
andina. Asimismo, los gobiernos del Cono Sur se ven constreñidos
a la realización de frecuentes maniobras militares conjuntas con
Estados Unidos, presuponiendo que en la llamada "triple frontera"
(de Argentina, Brasil y Paraguay), radicarían grupos de terroristas
islámicos.
El
neoliberalismo estigmatiza el conflicto social y fomenta fenómenos
de desarticulación de los proyectos comunitarios (clientelismo),
enajena la acción política (demagogia), estimula la alienación
cultural (acriticismo), da respuestas filantrópicas a la pobreza
(asistencialismo) y reprime policial o militarmente el descontento popular.
Frente a estas políticas se alza en el mundo entero una nueva generación
de intelectuales solidarios y luchadores sociales que han roto con las maquinaciones
de políticos profesionales corruptos.
Surgida
de una sociedad agraviada y con las armas invencibles de la conciencia y
la capacidad de organización, los bolivianos se alzaron en defensa
de sus recursos naturales, y defenestraron un gobierno totalmente subordinado
a Estados Unidos.
La
rebelión popular de Bolivia coincide con la resistencia civil y política
en Haitì contra el poder personalista y autoritario de Jean Bertrand
Aristide, con la de Puerto Rico al exigir el desmantelamiento de la base
naval norteamericana de Vieques; con la de Argentina y los desocupados que
bloquean rutas; con la de los indígenas de Ecuador, que se levantan
en contra del racismo y discriminación; con la de Brasil y los campesinos
sin tierra que ven con inquietud la postergación de sus reivindicaciones;
con la de México que defiende sus recursos estratégicos frente
a la voracidad transnacional y los "caracoles" zapatistas que
amplían la lucha por la autonomía; con la de Venezuela y los
activistas que han emprendido la defensa de la revolución bolivariana
y, en fin, con la de Chile y los jóvenes que luchan contra un sofisticado
modelo de exclusión social.
Actualmente,
las fuerzas imperiales buscan combinar, bajo formas más afinadas,
el uso despiadado del poderío militar con el control de las mentes
y los corazones de las personas. Se pretende que el mundo de la globalización
neoliberal es el único posible, sin alternativa viable y que la única
actitud ante la vida debe ser el conformismo y la resignación. Supuestamente,
el régimen neoliberal no es una construcción y una práctica
de grupos de intereses mundiales y nacionales, sino el resultado natural
del desarrollo de las cosas; de acuerdo con esta concepción, cualquier
cambio de esa forma de organizar el mundo agravaría la situación.
Sostienen que existe un solo pensamiento económico y una sola política
que los gobiernos deben aplicar.
Una
tendencia que marcha inexorable hacia su profundización es convertir
también las universidades públicas en instrumentos del proyecto
económico, político y cultural neoliberal. Esta orientación
corresponde a la lógica actual del proceso de acumulación
neoliberal que privatiza y elitiza la educación y suprime paulatinamente
las ramas humanísticas proclives al pensamiento critico y la "subversión´.
El
imperialismo utiliza las creencias religiosas como discursos legitimadores
de su expansión militar neocolonial, cooptando desde el poder a los
jerarcas de las religiones mayoritarias, quitàndoles sus connotaciones
de protesta y compromiso social.
Esa
combinación militar e ideológica debe ser expuesta en todas
sus manifestaciones, en todo lo que tiene de destructivo e inhumano, y sometida
a una rigurosa y enérgica crítica. Aquí, el papel de
los intelectuales es más vital que nunca. Para ello, se requiere
reforzar o recuperar, según el caso, el papel crítico de todos
los intelectuales en defensa de la humanidad. La batalla contra el actual
sistema tiene que darse también en el orden intelectual, cultural
y moral. El fruto del trabajo intelectual es el conocimiento; pero su verdadero
carácter es por fuerza crítico y desmitificador. El pensamiento
social, y las ciencias sociales en particular, hallan su pleno sentido cuando
revelan los engaños y los reales intereses que subyacen a determinadas
ideologías, y no claudican en su compromiso con la verdad y con los
intereses de la sociedad.
No
ignoramos que en los últimos lustros, bajo el influjo de las ideas
neoliberales, algunos intelectuales olvidaron su capacidad critica y, en
ocasiones, incluso se sumaron a los afanes del pensamiento único.
Màs aùn, tenemos en nuestros paìses una supuesta izquierda
que al llegar al gobierno repite los mismos preceptos y pone en pràctica
las mismas fòrmulas neoliberales.
En
la etapa presente, valoramos el trabajo intelectual que se funda en procedimientos
rigurosos y, al mismo tiempo, es sensible a la injusticia del mundo que
vivimos; que aprende de sectores en todas las regiones, naciones y continentes
que se levantan contra el orden establecido. Nos referimos a los intelectuales
que, formados en la academia o en el seno de los movimientos sociales, batallan
en muchos frentes contra la guerra, contra una economía en que se
monopolizan los beneficios y se extiende la explotación y la exclusión,
y que en cambio propugnan por la paz y los derechos humanos integrales (individuales,
colectivos, civiles, políticos, pero también sociales y culturales),
defienden la autodeterminación de los pueblos y el derecho a la autonomía
de los pueblos indígenas en todo el mundo, la igualdad de todas las
lenguas, y, en fin, se comprometen en favor de la igualdad económica
y de género, postulando que la dignidad, la libertad y el respeto
a la riqueza cultural de la humanidad han de prevalecer sobre el capital.
Con base en esta declaración política adoptamos las siguientes:
Estrategias
en defensa de la humanidad
Constituir un comité coordinador internacional que se integraría
con el comité organizador de este encuentro más aquellos invitados
nacionales e internacionales que voluntariamente quisieran sumarse a este
esfuerzo.
Integrar
comités promotores en unidad con los movimientos sociales en defensa
de la humanidad en los países, regiones y localidades vinculados
con este comité coordinador y gozando de autonomía plena para
poner en práctica sus iniciativas y formas de organización.
Establecer
la red de redes en defensa de la humanidad que se vincule con otras redes
e iniciativas en marcha. Esta red se propone articular a los intelectuales
que trabajan en la academia, los centros de investigación científica
y humanística, las universidades e institutos de educación
media y superior, así como a quienes trabajan en los medios de comunicación
y cultura, y los que forman parte de los movimientos sociales y organizaciones
de la sociedad civil.
Constituir
un comité que cubra un espectro amplio de temas y países y
que pueda reaccionar de manera inmediata ante una situación de emergencia
que amerite el posicionamiento de nuestra red y las movilizaciones necesarias.
Los
objetivos específicos de nuestra red serían:
a) analizar la realidad para aportar y difundir conocimientos, descubriendo
lo que no es inmediatamente evidente;
b) deslegitimar el sistema dominante haciendo uso de mètodos analíticos
críticos al pensamiento único;
c) proponer alternativas fundadas en la acciòn comprometida en
los movimientos y procesos sociales de nuestros pueblos y en el análisis
de sus experiencias de resistencia e innovación;
d) identificar el común denominador de las luchas de resistencia
para vincular el carácter local con la lucha global;
e) fomentar la resistencia al poder dominante por medio del ejercicio
del poder alternativo, la creación de redes interculturales y la
difusión de las voces múltiples y diversas de la humanidad.
Examinar
y en su caso promover la reformulación de los programas de investigación,
docencia, comunicación y difusión para dar a conocer las causas
y los efectos de la acción imperialista en nuestros pueblos y conocer
los significados verdaderos e históricamente validos de la democracia,
liberación y socialismo, asumiendo a partir de estas bases la diversidad
de pensamiento. Debemos concentrarnos en áreas prioritarias: a) las
nuevas formas de militarización del imperialismo; b) Además
de la desregulación del trabajo y el trabajo precario, nuevas fronteras
de acumulación (la agricultura campesina, la biodiversidad y agua,
los servicios públicos y la cultura); c) difundir, promover e impulsar
el ejercicio de la autonomía de los pueblos indígenas y de
los derechos fundamentales de las organizaciones campesinas, con el propósito
de constituir y hacer valer de abajo arriba los poderes autónomos
de comunidades, resistencias y alternativas. En la página web se
pondrán los textos de los miembros de la red o de otros autores sobre
estas áreas prioritarias y, en general, bibliografía sobre
las mismas.
Hacer
un inventario de los recursos intelectuales con los que cuenta la red, con
el propósito de aprovechar de manera efectiva las especialidades
y los temas que tiene cada uno de sus miembros para ponerlos a disposición
de los movimientos sociales.
Apoyar
las iniciativas en marcha como el Tribunal Permanente de los Pueblos, aportando
argumentos jurídicos e históricos para la fiscalía
en los casos de genocidio, etnocidio y crímenes de lesa humanidad.
Apoyamos también el Foro Social Mundial, y los foros sociales regionales,
el Foro Mundial de Alternativas, así como las Redes contra la guerra,
como el Yakarta Consensus y otras Redes contra la globalización neoliberal.
Hacer inventario, difundir y aprovechar la existencia de más de doscientas
publicaciones de prensa alternativa y red de radios comunitarias, publicaciones
electrónicas y listas de correo electrónico en la idea de
que la batalla perdida de los medios de comunicación es la credibilidad.
Proponer
la creación de una universidad internacional que tendrá como
meta reunir a los humanistas, científicos y artistas del mundo para
consagrar sus conocimientos específicamente a la educación,
la investigación y la difusión cultural, destinadas a alcanzar
la paz y un mundo más libre y más justo. Esta universidad
reunirá a todos los intelectuales que buscan los objetivos señalados
desde perspectivas antiimperialistas democráticas y socialistas.
Buscará constituir comunidades de dialogo en que participen los intelectuales
de la llamada cultura superior y los intelectuales orgánicamente
vinculados a los movimientos sociales de nuestro tiempo. Estará organizada
en forma de redes con sedes autónomas cuyos integrantes cooperen
entre sí en forma presencial y a distancia en proyectos comunes.
En
la coyuntura actual, repudiar la resolución sobre Irak 1511 del Consejo
de Seguridad de la ONU por constituir este documento una violación
a la carta fundacional de ese organismo.
Apoyar
el acto de resistencia global y manifestaciones masivas contra la guerra
de Irak el 15 de febrero de 2003.
Sumarnos a la cumbre propuesta por Evo Morales, entendida como una reunión
de dirigentes y movimientos sociales que luchan en defensa de la humanidad.
México,
D-F. a los doscientos años de la Independencia de Haití.
www.rebelion.org 27 de octubre del 2003