.org:
Cuéntanos algo de tu vida y cómo entras a formar parte
del proyecto Bolivia
Mª
Ángeles: Me
confirmé, el grupo se deshace y mi catequista estaba en este
proyecto; ese verano me planteé entrar en este proyecto como
una alternativa para buscar junto con otras personas. No era tanto un
espíritu misionero sino un grupo para compartir mi fe y experiencia.
En principio no buscaba ir de misión a ningún sitio, y
el primer año no me gustó nada, pero después mi
vida fue cambiando, sabía que allí estaban esperando que
fuera gente y que merecía la pena “perder” tu tiempo
para compartir con gente olvidada, gente que quienes no se saben ni
que existen, que comparten contigo lo mejor que tienen, y esto me impactó.
El tercer verano me planteé estar más tiempo, me sentía
responsable de lo que allí se estaba haciendo, lo sentía
mío, me planteé irme más tiempo, no tenía
trabajo, me fiaba de Dios, porque ya se vería qué pasaría
cuando volviese.
Actualmente
me planteo que merece la pena seguir yendo,...que aquí la rutina
te come y a veces conviene pararse y estar en contacto con la pobreza
para valorar más lo que tienes. También le coges cariño
a la gente, y ellos se merecen que le echen cuenta.
.org:
¿Qué te ha impactado más
cada verano?
Mª
Ángeles: Me
chocó mucho las condiciones infrahumanas en que viven, esto me
hizo abrir mucho los ojos. También la acogida de la gente, y
el cómo disfrutan con poco: jugando al parchís, en las
comuniones,..., también son duras las condiciones físicas,
y todo esto te hace valorarlo todo más, tu casa, la luz, el agua
corriente, tu familia,.... No hay allí mucha expresión
de la afectividad y eso te hace valorarlo más aquí, el
que te den un abrazo, un beso,...será por la educación,
el clima,...la gente vive aislada en su parcela, hay poco contacto entre
ellos. También hace mucho frio la mayor parte del año,
por lo que no hay a penas momentos de encuentro.
.org:
¿ Por qué crees que en nuestra sociedad
no se valora lo pequeño ?
Mª
Ángeles: Creo
que las personas nos hemos vuelto muy egoístas, tenemos el corazón
puesto en el dinero, en el tener más, y sin tiempo de disfrutar.
.org:
¿ Cuántos sois los que formáis este proyecto
?
Mª
Ángeles: Unos
treinta, pero no todos van a Bolivia, hay circunstancias que lo impiden
de trabajo, familia,...
.org:
Mientras es invierno ¿ qué hacéis
aquí ?
Mª
Ángeles: Nos
reunimos una vez al mes para, además de conocernos, rezar y también
formarnos tanto para el verano en Bolivia como para nuestra vida, con
temas como “La evangelización ad gentes”, “La
teología de la liberación”, “Mirar a través
del cristal de los empobrecidos”,... Se prepara el campo-misión
del verano, para llevar los materiales de actividades que se hacen allí,
material escolar y material de catequesis.
En
semana santa celebramos la Pascua en un pueblo de Granada parecido a
la siberia boliviana, porque está muy aislado, no tiene cura
permanente y su gente es muy humilde, dedicándose al campo. Nosotros
dormimos en colchones que nos dejan .
En
Bolivia nos repartimos por comunidades y dormimos en la escuela o en
alguna habitación que esté vacía. Cada día
te acoge una familia distinta que te da tres comidas, puedes hablar
con ellos,... Durante el invierno también preparamos una exposición
itinerante para mostrar la realidad de Bolivia, cada año en un
colegio.
.org:
¿ Qué ha significado para ti esta
experiencia ?
Mª
Ángeles: Te
cambia la vida, lo valoro todo más, como la compañía
de tus amigos.
La experiencia de Dios que tienes allí, te vas y vuelves con
el doble.
.org:
¿ Qué nos impide a las personas
acercarnos a realidades de sufrimiento ?
Mª
Ángeles: El
miedo a perder nuestras seguridades, porque en el fondo no nos fiamos
de Dios; si yo confiara sabría que no me va a faltar de nada,...Mt
25...
Nos
falta una fe fuerte. Dios siempre ha estado del lado de los pobres,
y los pobres son ellos, entonces tenemos que ser más pobres de
lo que somos, más generosos,...tenemos que ser como esa gente
y no darle tanta importancia a las cosa materiales y aprender a disfrutar
de la vida. Tener muchas cosas no me deja ser libre, me crea obligaciones.
Tener muchas cosas no nos deja ver lo fundamental. Creo que el que se
hace pobre es feliz.