No estás deprimido, estás distraído, distraído
de la vida que puebla. Distraído de la vida que te rodea: delfines,
bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó
tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones.
Además no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada
instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental
para vivir. No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo
porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía
el éxodo a los 80 , Copérnico escribió su revolucionaria
Obra sobre Astronomía a los 70 ; Robert Owen sobre la Justa Sociedad
a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie Chopin a los 90.
Solo por citar cuatro casos conocidos. No estás deprimido, estás
distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible,
porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo
tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita
cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles mas alto, para que
alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que
llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió
simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos.
Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
¿Quién podría decir que Jesús está muerto?
No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa:
Krishnamurti, Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Francisco, Maister Eckhard,
San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía
que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos
distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.
Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama,
está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando
deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente.
No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces
habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo
porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando
se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo
vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.
Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte
libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera
con los demás. Recuerda a Jesús: ¿Amarás al
prójimo como a ti mismo?. Reconcíliate contigo, ponte frente
al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios;
y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.
Además, la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no
eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que
no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar seis millones
de judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra
es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar
la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perugia,
la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y
los ríos, el fútbol de los brasileros, Las Mil y Una Noches,
la Divina Comedia, el Quijote, HAMLET, Otello, el Pedro Páramo, los
boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de
Bach, Vivaldi, Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven, Caravaggio, la pintura
de Rembrandt, Velásquez, Picasso, Tamayo y otros, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas;
si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo
frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo
dudas....y si le ganas, serás humilde, más agradecido, por
lo tanto fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la
responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente
como debe ser. No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda
al niño que te necesita, ese niño será socio de tu
hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando
lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar
a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te
darán sin medidas. Ama hasta convertirte en lo amado, más
aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan
unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota
porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero
por cada bomba que le destruya hay millones de caricias que alimentan a
la vida.