No
cabe lugar a dudas que el cristiano es mas amplio, más abierto y
más universal que la "familia", el cristiano tiene la Familia
en mayúsculas: su comunidad, el lugar de encuentro donde se forma,
donde ora, donde celebra y donde crece y por supuesto la Comunidad, la familia
donde a todos se incluye y donde todos participan.
El
proyecto de Jesús permite que cada persona desde su idiosincrasia
elija como vivir ese proyecto, surgen así las vocaciones y esta
variedad enriquece la comunidad. La opción más común,
que no por ello menos importante, que se plantean en las comunidades
de los barrios, es la familia, y sin embargo, poco se habla de ella,
como si no fuese una opción de vida, como si fuese algo aparte
de nosotros mismos. La familia también ora, la familia celebra,
se forma, vive y se revisa. Es a través de esas pequeñas
familias y de su estilo de vida como se va creando la Familia, claro
que es fácil caer en el error de pensar que es en la familia
donde está toda nuestra vida, y quedarnos "sentados en casa".
La
familia cristiana tiene que impulsar, que lanzar hacia fuera, hacia
el mundo.
El
amor de Dios es algo sorprendente, algo espectacular que quien tiene la
suerte de percibir lo deslumbra y lo enamora. Realmente pensamos que es
así, espectacular y sorprendente, sin embargo no hay nada mas sorprendente
que el amor de Dios hecho cotidianeidad y no hay nada más cercano
que el amor de Dios hecho familia.
En
la familia, esa pequeña comunidad, se dan mil ocasiones para vivir
desde y en Jesús.
A veces nos preguntamos si nuestro hijo de cuatro años es capaz de
recibir , de sentir a través de la normalidad la presencia de Dios.
Desde los pequeños signos: una cruz de colores en el pasillo, el
beso de las mañanas, el amor entre los padres, un icono con velas
en el cuarto, la oración con los amigos los viernes en la noche,
las comidas compartidas, el reparto de tareas, los cantos, la vida en comunidad,
las respuestas a las infinitas preguntas, la actitud ante las noticias de
la tele, los juguetes, el bendecir la comida, la elección de los
trabajos, la relación con la familia, la resolución de los
conflictos, y tantas ocasiones que se dan a lo largo del día, desde
esos pequeños signos se va creando testimonio y se va construyendo
el Reino de Dios.
Dios
de todos los pucheros, sartenes y cacharros,
Puesto que no tengo tiempo para ser santa
Haciendo cosas maravillosas
Ni para pasar la noche en vela contigo
Ni para contemplarte místicamente a la hora del alba
Ni para elevarme hasta el quinto cielo
Hazme santa preparando las comidas
Y fregando los platos
Fay
Inchefawn