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¿Crees que la vivencia de la
Caridad en la Iglesia responde a una praxis auténticamente evangélica?,
¿Cómo hemos avanzado en esto?
Juanjo: Bueno
no estoy seguro de que hayamos avanzado es esto, estoy seguro de que tenemos
una red de servicios muchísimo mejor organizada y gestionada, pero
no estoy seguro que estemos ante una praxis totalmente evangélica.
Yo creo que nuestras actuaciones son más evangélicas cuanto
más hacia la periferia se sitúan, creo que el margen es un
buen lugar para observar la realidad pero no para tomar decisiones que tengan
repercusión, y esta realidad nos provoca una tensión permanente
de preguntarnos a que distancia del centro o de la periferia estamos, y
sobre todo la tensión de no instalarnos en nada, ni siquiera en los
pobres. Creo que hemos de ser la “avanzadilla”, hemos de conocer
todas las realidades de exclusión y de sufrimiento, hemos de denunciarlo
y cuando la sociedad asuma esa realidad y se ponga a trabajar en ella hemos
de saber retirarnos. En este sentido lo auténticamente evangélico
en mi opinión es el trabajo con aquellas realidades que no van a
generar dinero: los aparénteme inútiles, los últimos.
Creo que en nuestra querida Iglesia hay de todo, por un lado es testimonio
para muchos porque es la única que está trabajando con los
que nadie quiere (creo sinceramente que esto es lo mayoritario dentro de
la Iglesia), pero contradictoriamente en su seno también se ha utilizado
el discurso de la caridad para montar emporios de servicios sociales que
generan beneficios y no trabajan precisamente con los últimos.