El encuentro y la relación
de amistad con mujeres prostituidas, la sensibilidad ante las situaciones
de injusticia y sufrimiento, la búsqueda de la voluntad de Dios hicieron
brotar en 1942 la primera comunidad y casa de acogida de Villa Teresita
de la mano de una mujer, Isabel Garbayo. Ella, al igual que Jesús,
vivió la incomprensión por andar en "malas compañías",
relacionarse con ellas, estar a su lado en lugares públicos, plantear
alternativas, comer en la misma mesa, ... le llevó a caminar contracorriente,
perder "amistades" y ser considerada como una "loca",
una "idealista". Isabel Garbayo, mujer de Evangelio, abrió
cauces de liberación entre las mujeres prostituidas, viendo en ellas
a las más pobres, no sólo por su situación de necesidad,
sino por ver rota su dignidad como personas.
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¿Quiénes sois?
Comunidad Villa Teresita: Somos una comunidad de mujeres consagradas
que seguimos a Jesús de Nazaret e intentamos vivir con radicalidad
el Evangelio entre los pobres y excluidos, inmersas en el mundo de la prostitución.
Nuestra vida y misión se desarrolla en los barrios y lugares de prostitución
y en las casas de acogida para mujeres con problemas de exclusión.
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¿Porqué desde los pobres?
Comunidad Villa Teresita: Porque la encarnación nos lleva
a vivir desde abajo. Desde ahí todo cambia. Por eso es necesario
que nos revisemos y preguntemos continuamente ¿Dónde estamos?
¿Desde dónde actuamos, rezamos, pensamos, amamos...?, ¿Dónde
se situó Jesús?, ¿Dónde nació y murió?,
¿Con qué gente se relacionaba?, ¿Con quién compartía
la mesa?, ¿A quién llamó Benditos y Bienaventurados?
Nuestra vida es una andadura liberadora junto a ellas y ellos, en su medio,
en los lugares donde se mueven.
Igual que Jesús recorría los caminos, las ciudades, y los
pueblos aliviando sufrimiento, expulsando demonios, dando vida entre hambrientos,
leprosos y prostitutas, así también nosotras recorremos las
calles, los "guettos", las cárceles, los hospitales, los
clubs... . Creando lazos de fraternidad; haciendo brotar la vida y la esperanza;
ayudando a salir de las situaciones de esclavitud: prostitución,
droga, prisión,... Acompañando en los procesos de búsqueda:
vivienda, trabajo, cultura,..... Luchando contra estructuras que están
generando injusticia y compartiendo como una gran familia los momentos de
dolor y de fiesta.
Conviví en casa con Toñi durante 2 años. La conocítirada
en una plaza... Tenia 35 años llevaba enganchada desde los 16. Le
habíandicho en tantas ocasiones que no servía para nada que
acabó creyéndoselo. Deeste encuentro inicial fue surgiendo
una relación que caló en su corazón.Lentamente empezó
a sonreír, a cogerlegusto a la vida; a proyectar con ilusión
un futuro. Junto a la Comunidad empezóa descubrir la fiesta de lo
cotidiano: una comida compartida, un cumpleaños nocelebrado durante
20 años, una ducha con agua caliente, sábanas limpias, laespera
de alguien al llegar a casa, ladificulta vivida en compañía...
Habíapermanecido tantos años en la oscuridad que todo lo experimentaba
nuevo. Porprimera vez se sentía importante para alguien, se sentía
querida, se sentíaPersona.
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Algunas experiencias vividas en relación al mundo de la exclusión
Comunidad Villa Teresita: Las personas con las que nos relacionamos
están en el peldaño último de nuestra sociedad: viven
en la calle, con todo lo que eso conlleva, no suelen tener apoyos familiares
y sobreviven sin esperanza y sin futuro.
Lo primero y más importante es acercarnos como lo que son: hombres
y mujeres, criaturas de Dios. Parece obvio pero no lo es, están acostumbradas
a ser tratadas como basura, a ser miradas con desprecio. Entablar con ellas
relaciones de tú a tú, provoca un dinamismo que hace brotar
lo mejor de las dos partes.
No deja de sorprendernos la riqueza que se esconde detrás de cada
persona. Es necesario que nos dejemos interpelar, evangelizar y sepamos
aprender de todo lo que Dios nos va manifestando.
"El encuentro con Esther cambió mi mirada. Tenía mis
años y estaba cansada de vivir. Había tenido que "buscarse
la vida" desde pequeña, primero aprendiendo todo tipo de artimañas
para esconder la droga y avisar a su madre que traficaba en la esquina,
cada vez que aparecían por el barrio "los maderos" o "la
secreta".
Creció en la calle y "mamó" la injusticia, no podía
vivir como cualquier niña de su edad. Aprendió a sobrevivir
demasiado pronto No tardó en llegar su primera experiencia con la
droga , la primera noche en comisaria. y el eslabón último
en el descenso hacia la muerte: la cárcel. Allí afianzó
y consolidó sus conocimientos delictivos, y se montó definitivamente
en el "caballo". ¿Qué decir del trato deshumanizado,
del tráfico interno, de las horas en el patio interminables...? ¿Rehabilitación?,¿
reinserción.? ¡Palabras!.
Al salir volvió al "chino". Allí estaban sus raíces
y su gente. Se encontraba en un ambiente conocido en el que era alguien.
Existía. Tuvo que prostituirse para mantener su consumo y poco apoco
fue perdiendo casi todo. Se convirtió en un objeto de usar y tirar,
en parte de la basura del ambiente.
Cuando al cabo de año y medio nos volvimos a encontrar me impresiono
su rostro y su deteriorado cuerpo. Estaba allí, apoyada en la pared,
con pocas fuerzas para tenerse en pie, con los brazos y piernas repletos
de accesos. Parecía más muerta que viva. Sólo destacaban
sus preciosos ojos que aún esbozaban ternura.
Después nos tomamos un café en uno de los bares que ella frecuentaba.
Apoyada en la barra me comentó que le quedaba poco tiempo de vida
("el bicho" como decía ella la estaba matando ) y necesitaba
sentirse acompañada.
Nos separamos. La vi por última vez en el hospital, estaba sola en
una habitación, sin familia, sin visitas...
Fui a verla todos los días.. La lloré como a alguien de los
míos.
Al entierro sólo acudimos dos chicas del barrio, un travesti y yo.
Fue de beneficencia, en una fosa común.
El encuentro con Esther cambió mi mirada.. Su vida transformaba la
mía.
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En el mundo de exclusión está Dios
Comunidad Villa Teresita: Dios se manifiesta especialmente en medio
de los pobres, los rotos, los pequeños... nosotras somos conscientes
de ello, por eso nos sentimos privilegiadas, sabedoras de pisar "tierra
sagrada" de estar en contacto con el Dios vivo. El Dios encarnado en
la historia. Quien rechaza al excluido rechaza a Dios.
"A los 14 años salió de casa, en un pueblo de Andalucía,
trabajó en lo que pudo y supo. Hace siete años apareció
por nuestra casa. Todas las tardes venía y se sentaba en silencio.
Quería a los demás y se sentía querido por ellos. Comenzó
a participar en las eucaristías semanales y posteriormente en un
grupo de oración. Dios le fue madurando.
Su padre le abandonó cuando era niño, desde ese momento no
ha sabido lo que es un abrazo, una caricia, una muestra de afecto gratuita.
Muy pronto comenzó su peregrinar por barrios de prostitución.
Bajó a los abismos de lo humano. En su interior un drama: "He
hecho siempre lo que no he querido hacer. He vivido donde no hubiese querido
vivir"..
Externamente era un despojo humano, pero al abrirnos su interior nos decía:
"Siempre he confiado en Dios, le he experimentado muy cercano en mi
vida. Cuando por las noches me acuesto, le rezo. Es el momento del día
en que mas querido me siento, y le digo Padre, llévame contigo, déjame
descansar ya. "
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¡Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis!(Mt 10. 8)
Comunidad Villa Teresita: La Buena Noticia nos lleva a compartir
lo que somos y tenemos, sin medir, sin llevar cuentas, sin privatizar lo
que es de todos.
Aportamos algo aparentemente insignificante, pequeño, pero ¿no
habla el Evangelio del poder transformador del trocito de levadura, de la
pizca de sal, del óvolo de la viuda, del grano de mostaza...?
Él nos enseña a vivir en gratuidad.
En criterios de eficacia podríamos preguntarnos de que sirvió
la vida de Jesús, su amor extremo a la humanidad.
Solo tenemos una vida para poner en juego y los cristianos no podemos reservárnosla.
Como dice el autor: "No tenemos en nuestras manos las soluciones para
los problemas del mundo, pero frente a los problemas del mundo tenemos nuestras
manos"
Lo que llevamos entre manos no es nuestro, es el Dios providente quien nos
ha llamado y empuja la historia hacia su plenitud.
¿No hemos visto y palpado la resurrección en nuestra gente
y en nuestras propias carnes? Testigo de esto somos.
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¿Qué relación debe haber entre la Comunidad Cristiana
y el mundo de la marginación?
Comunidad Villa Teresita: Una relación de fraternidad. El
mundo de la exclusión no solo necesita la "caridad", los
"diezmos", las "colectas"; necesita del encuentro entre
hermanos.
Si lo sintiéramos realmente así, si de verdad nos creyéramos
que esa persona: prostituta, drogadicta, inmigrante, presa, la que vive
en África... es de mi familia, ¿nos quedaríamos indiferentes?
¿se nos conmoverían las entrañas? Seguro que buscaríamos
alternativas, cambiaríamos nuestro estilo de vida (que es consecuencia
inevitable de todo verdadero encuentro con el empobrecido), cambiaríamos
nuestras estructuras, horarios, lenguajes, liturgias...
Como iglesia no podemos callar ni comulgar con las situaciones de injusticia
a nuestros hermanos. No podemos llamar a Dios Padre/Madre... y quedarnos
tan anchos.
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¿Qué problemas plantea la encarnación hoy? Luces y
sombras.
Comunidad
Villa Teresita:
Nuestra primera tarea al acercarnos al pueblo y a la gente es quitarnos
las sandalias, hacernos conscientes que la realidad que tocamos es santa,
porque si no lo hacemos puede que pisemos los sueños de la gente,
y más grave aún puede que olvidemos que Dios estuvo allí
mucho antes de nuestra llegada (hermanita Madelaine de Jesús)
Hablar de encarnación
es hablar de Jesús de Nazaret, el que vino en carne (1Jn 4, 1-3),
en debilidad, en pobreza, y desde ahí, pudo decir a toda persona
humana una palabra de aliento, esperanza y salvación.
Nuestra forma de
encarnarnos adolece en muchos momentos del sabor a la Buena Noticia: a veces
nos acercamos a los excluidos de forma prepotente, ofreciendo soluciones
desde fuera sin acompañar los procesos de crecimiento; a veces trabajamos
por los pobres, sin los pobres (en proyectos en los que tienen muy poca
participación), ayudando sin dejar que nos cuestionen, que nos desinstalen,
hablando y actuando en monólogos, escuchando poco a las personas
y utilizando lenguajes que no siempre se entienden desde abajo.
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Tendríamos que preguntarnos ¿Nos insertamos o nos encarnamos?
¿Preñamos de vida la realidad o somos sal en conserva, levadura
en sobre...?
Comunidad
Villa Teresita:
Estamos llamadas a humanizar y humanizarnos, a crear espacios habitables
y respirables especialmente y sobretodo en los lugares de muerte, de desesperanza
y desamor. Llamadas a avivar cualquier resquicio de vida, cualquier rescoldo
de esperanza, a no dejar que se apague el pabilo vacilante, ni que
se rompa la caña cascada, a recuperar al que se perdió
al que quedó fuera, a sanar heridas, a entretejer redes de apoyo
y amistad.
El compromiso con
los pobres no es una cuestión meramente ideológica, pasa por
toda la vida, por los cinco sentidos: dejarse tocar, besar, interpelar,
zarandear...
Que ellas y ellos
nos ayuden a convertirnos, nos digan cómo nos perciben, cuando y
cómo no nos sienten hermanas y hermanos, ¡por ahí pasa
la encarnación!
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¿En qué medida creemos que VT ha aportado o estorbado a la
unidad?
Comunidad Villa Teresita: Nuestra
pequeñez manifiesta (somos muy poquitas) y constatada diariamente
ante la urgencia de la misión a la que nos sentimos enviadas, ha
ido haciendo que se diera con naturalidad el necesitar de otros, trabajar
con otros, sentirnos parte de un mismo cuerpo. El camino a recorrer juntas
y juntos es largo, aún queda mucho por convertir.
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¿Los objetivos con los que nació VT son los mismos? ¿cómo
han evolucionado?
Comunidad Villa Teresita:
Los objetivos son los mismos.
Ya en 1935 nuestra
fundadora se acercaba a las mujeres prostituidas en los pabellones de infecciosas
de los hospitales (en los que estaban aisladas e incomunicadas), las casas
públicas, las prisiones... Desde entonces hasta ahora el mundo de
la prostitución se ha ido transformando y haciéndose más
complejo: droga, SIDA, inmigración, turismo sexual, trafico de personas,..
lo que nos ha obligado a estar atentas a la realidad e ir transformándonos
desde ese estilo inicial: salir al encuentro de la persona excluida allí
donde esté, ofrecer alternativas y tener nuestra casa abierta para
ser familia y apoyo, buscando siempre nuevas formas de acercamiento y de
encarnación: comunidades en barrios de prostitución,
trabajos cerca de su ambiente como peluqueras, cuidadoras,... desplazamientos
nocturnos a carreteras y parques, dispensarios médicos en los focos
de prostitución, centros de apoyo y promoción ( clases de
alfabetización, bolsa de trabajo y vivienda...), creación
de voluntariados, asociaciones para la atención a los niños,
acompañamientos a enfermos terminales, a las personas presas...
A partir de 1942,
se fueron abriendo casas de acogida para mujeres prostituidas con problemas
de marginación, según las necesidades de cada momento: madres
solteras con sus hijos (el 70% de las mujeres prostituidas habían
sufrido el rechazo social y familiar ante su primer embarazo), mujeres toxicómanas
(que tienen que buscarse la vida en la calle por su condición de
drogodependientes), mujeres inmigrantes (atrapadas en el mundo del trafico
de personas)...
Entre los objetivos
de Villa Teresita está el trabajo de sensibilización y denuncia
de estas situaciones de vulneración de los derechos humanos y la
lucha (junto con otras y otros) contra las situaciones esclavitud y opresión.