Ser
Uno con Todos, significa vivir una vida donde nada de lo que ocurra
a cualquier hombre o mujer nos sea ajeno. Mientras se busque la Unidad
en el alma, y se mantenga dentro o fuera de sí una situación
de supremacía o privilegio, la Unidad de Jesús se hace
absolutamente irrealizable.
Fp 2,3-8.
