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El Cardenal Walter Kasper visita el Centro Ecuménico "Misioneras de la Unidad". Madrid 30 de Marzo de 2004

www.centroecumenico.org

Cardenal Walter Kasper
Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

http://www.centroecumenico.org/centro/eventos.htm

Indice

1. Crónica de la visita. Por José Luis DÍEZ
2. Saludo de Don Julián García Hernando.
3. Presentación del Cardenal Walter Kasper .
4. Saludo Dtora. del Instituto "Misioneras de la Unidad".
5. Palabras del Cardenal Walter Kasper.


1. Crónica de la visita. Por José Luis DÍEZ

Hacía casi un año, a mediados de abril del 2003, que se habían inaugurado los nuevos locales del Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad”, en cuyo acto intervino con una hermosa ponencia sobre la actualidad de los centros ecuménicos, el miembro del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, P. Juan Fernando Usma Gómez y ahora, el 30 de marzo pasado, a las 19,00 h., hacía su entrada en el mismo Centro, acompañado por el mismo P. Juan Fernando Usma, el presidente de ese dicasterio romano, cardenal Walter Kasper, invitado por el director don Julián García Hernando, aprovechando su viaje a España para ser investido «doctor honoris causa» por la Universidad Pontificia de Comillas y su visita a la Universidad Pontificia de Salamanca.

Entre los asistentes se hallaban el metropolita de la Iglesia ortodoxa griega Ephifanios de España y Portugal, el arcipreste de la misma Iglesia, Dimitri Tsiamparlis, el arcipreste de la Iglesia ortodoxa rumana, Teófilo Moldován, el director del Centro Ecuménico de Elda (Alicante), el delegado diocesano de ecumenismo de Madrid, Mariano Perrón, el delegado de ecumenismo de la diócesis de Córdoba, Manuel Muñana, sacerdotes ecumenistas y laicos católicos comprometidos en el campo ecuménico, pastores y laicos de la Iglesia Evangélica Española y de la Iglesia Bautista, así como representantes del judaísmo y otras religiones.

Saludado por el Director de este Centro Ecuménico, Julián García Hernando, con intensa emoción evocando las palabras del Salmo 125: «Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres», fue presentado por el profesor Pedro Langa, OSA., la Directora de las Misioneras de la Unidad, María José Delgado, expuso las actividades ecuménicas del Centro y dos laicos de las asociaciones Cristianos por la Unidad y Asociación Centro Ecuménico Misioneras de la Unidad, indicaron los objetivos de ambas. Después el cardenal Kasper tuvo una amena charla en la que dijo que el ecumenismo es un don del Espíritu y que después del Vaticano II el Decreto de Ecumenismo había abierto insospechados caminos para la búsqueda de la Unidad, citó los diálogos actuales entre la Iglesia católica y mas de 15 grandes iglesias e hizo referencia a la profética encíclica de Juan Pablo II “Ut unum sint”. Destacó luego el diálogo judeo-cristiano y con el islam, y considerando la importancia de los laicos en el ecumenismo subrayó: «el encuentro es posible».

Al finalizar surgió un vivo diálogo en el que intervinieron católicos y protestantes. Dª. Elfriede Fliedner, nieta del conocido pastor alemán Federico Fliedner, pronunció la oración y todos los presentes departieron amablemente con el cardenal.

Constituyó ésta una fecha señalada para este Centro Ecuménico que, dirigido sabiamente, ha laborado durante tantos años en un efectivo ecumenismo para Madrid y para toda España, incluso a nivel intercontinental.

La visita del cardenal responsable del ecumenismo católico permanecerá en el recuerdo del Centro de las Misioneras de la Unidad, sirviendo a su vez de estímulo y proyección de cara al futuro.

José Luis DÍEZ

2. Saludo de D. Julián García Hernando.

Al Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Walter Kasper
Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción
de la Unidad de los Cristianos

Sr. Cardenal:
Al comenzar este acto, en que nos hallamos, me vienen a la mente aquellas palabras del Salmo 125, que dice: “Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

Alegres, Sr. Cardenal, por vuestra presencia entre nosotros, por la del Director General de la Hermandad de Sacerdotes “Operarios Diocesanos”, a la que tengo la dicha de pertenecer. Por la presencia de algunos profesores de distintas Facultades teológicas de Madrid y Salamanca, y profesores del Centro Ecuménico. Por la presencia de dos sacerdotes ortodoxos, padres Dimitrios Tsiamparlis, del Patriarcado de Constantinopla y del de Rumania, Teófilo Moldovan; pastores de diversas iglesias protestantes; también de algún miembro del judaísmo, como el Rabino Benito Garzón; y del islam, Riay Tatari, Imán de la más antigua mezquita de Madrid.

También están presentes muchos colaboradores de nuestra tareas ecuménicas y pastorales, de las que el Sr. Cardenal Kasper dijo en alguna ocasión que “la búsqueda de la unidad de los cristianos, será el gran tema del tercer milenio”, y que “el ecumenismo, de ser un asunto de jerarquías, ha pasado a ser un gran objetivo de toda la Iglesia”.

El Centro “Misioneras de la Unidad”, hizo su traslado a esta sede hace un año y se inauguró con una bella y profunda conferencia con el título “Desafíos del Ecumenismo a la Iglesia local”, conferencia que estuvo a cargo de alguien que trabaja a su lado en el Vaticano, Padre Juan Fernando Usma, y que ahora le acompaña en su andadura por tierras de España central: Madrid y Salamanca.

Gracias, Sr. Cardenal, por haber venido a esta Casa, en la que se comparten, a distintos niveles, ¡claro está!, las mismas que tienen en el Dicasterio Romano que vuestra Eminencia tan dignamente preside.

Julián GARCÍA HERNANDO
Fundador del Instituto Misioneras de la Unidad
y del Centro Ecuménico de Madrid.

3. Presentación del Cardenal Walter Kasper.
por
Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

Eminencia Reverendísima, Excmo. Sr. Obispo del Patriarcado de Constantinopla en España, Dignísimas autoridades, Hermanos y amigos todos:

El Centro Ecuménico Misioneras de la Unidad entiende vuestra visita como un hecho histórico y se honra en ella muy sinceramente a la vez que os expresa su más rendida gratitud. Me cabe el honor de hacer ahora esta sencilla Laudatio ante el selecto grupo de amigos que en esta casa trabajan de cerca por la unidad de la Iglesia. Ya sé que no la necesitáis, y que los aquí presentes pueden, en cualquier caso, acudir a cuanto yo publiqué en el número 46 de Pastoral Ecuménica el año 1999, con motivo de vuestro nombramiento para Secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Sí quisiera, no obstante, recordar algunos rasgos oportunos para esta circunstancia.

Su Eminencia Kasper nace el 5-III-1933 en Heidenheim/Brenz, diócesis de Rottenburg-Stuttgart (Alemania). Cursa filosofía y teología en Tubinga y Munich. Obtiene la licencia en Teología en 1954. El 6-IV-1957 recibe la ordenación presbiteral. Y en 1961, con La doctrina de la Tradición en la Escuela Romana, es promovido a Doctor en Teología por la Facultad de Teología Católica de Tubinga. Con sólo 31 años, oposita y gana en 1964 la Cátedra de Dogmática en la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Münster (Westfalia), cuyo decanato ocupa desde 1969 a 1970, año en que cambia a la homónima de Tubinga.

Su prestigio determina los nombramientos, en 1979, de consultor en el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y de representante de la Iglesia católica en la comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias. El 17-IV-1989 Juan Pablo II lo eleva a obispo de Rottenburg-Stuttgart, en cuya catedral recibe la consagración el 17-VI-1989 por la imposición de manos del Dr. Oscar Saier, arzobispo de Friburgo/Br. Su lema episcopal -Veritatem in caritate [Ef 4, 15]- deja traslucir una declarada vocación teológica y ecuménica. La cual pesa de modo singular cuando a partir del 94 es llamado, en condiciones de copresidente, a la Comisión Mixta Católico Romana-Evangélico Luterana, en cuya función acude a la sesión plenaria de la Federación Luterana Mundial en Hong Kong (1998). El 16-III-1999 la Oficina de Prensa de la Santa Sede hacía público su nombramiento para secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. El 21-II-2001 fue creado cardenal diácono y recibió del papa Juan Pablo II la birreta roja y la Diaconía de Todos los Santos en Via Appia Nuova. El 3-III.2001, en fin, le llegaba la presidencia del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
Su impronta cristológica y eclesiológica se adivina ya en el primer Instituto ecuménico de Alemania Johann Adam Möhler, el famoso teólogo de Tubinga a cuyo espíritu ecuménico tan vinculado se reconoce Monseñor Kasper. También podemos reconocerla en el Documento de Lima. He aquí palabras suyas de una entrevista reciente: «Yo he trabajado siempre la Teología en contexto ecuménico. Desde el principio he pertenecido al Diálogo Mixto Luterano-Católico. En calidad de tal trabajé en el Documento de Malta (1972), y en El ministerio espiritual de la Iglesia».

Mucho le deben la elaboración y redacción del Documento luterano-católico sobre la Justificación, y mucho también otros documentos del diálogo teológico. Su Eminencia Kasper es, lo era antes del nombramiento cardenalicio, persona muy admirada y querida entre católicos, luteranos y ortodoxos. El reciente viaje a Moscú lo mismo que sus frecuentes encuentros con líderes religiosos y sus conferencias y discursos en semanas, congresos, doctorados honoris causa, como el de hoy en Comillas, revelan una personalidad teológica y ecuménica fuera de lo común, con peso específico tal vez nunca igualado por sus predecesores.

Este mismo fin de semana del 26 al 27 de marzo representantes católicos, luteranos, y anglicanos se han reunido en Roma, a iniciativa del la Pontificia Universidad Salesiana, para hacer un balance del ecumenismo en los últimos cuarenta años. En la programación figuraba una conferencia del cardenal Walter Kasper sobre «La situación ecuménica hoy». De este y otros extremos podría darnos algunas migajas informativas. Recibidas de su Eminencia, serían la mejor y más condensada lección para este Centro.
Concluyo. Nunca me consideré adivino. Pero vistas las cosas a posteriori, sí quisiera recordar de aquella reseña cuando su nombramiento para la secretaría del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos este párrafo: «Estamos, -decía yo entonces resumiendo (1999)- ante un primer espada de la teología mundial, grande entre los grandes ecumenistas del posconcilio, capaz como pocos de armonizar ecumenismo y teología: no sería descabellado suponerle pronto cardenal presidente del mismo Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos». Los hechos me han dado la razón.

Permitid, Señor Cardenal, para cerrar el discurso, y permitídmelo también vosotros, queridos amigos, este desahogo: Amo el ecumenismo, me gusta el ecumenismo, trabajo por el ecumenismo. Tampoco os oculto a los aquí presentes que desde mis años en Roma sigo de cerca el hacer teológico y ecuménico de Walter Kasper, de quien me cuento entre sus más declarados admiradores. Puestas así las cosas, Eminencia, dejad que os diga sólo esto: ¿Y si Dios os llamara un día para suceder a Juan Pablo II…? Los ecumenistas y ecumenólogos, creedme, lo entenderíamos como especial bendición del Cielo. Gracias.

Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

4. Saludo Dtora. del Instituto "Misioneras de la Unidad". María José DELGADO

Emmo. Sr. Cardenal:

Como bien sabe son muchos los campos en los que se trabaja el ecumenismo en su marcha hacia la unidad. Hay sitios y lugares donde ésta labor se hace más visible y precisamente, uno de esos lugares son los Centros Ecuménicos.

El Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad” de Madrid, cuya nueva sede visita hoy y en la que le acogemos con cariño, respeto y gratitud, se creó como consecuencia natural de la vocación ecuménica del “Instituto Misioneras de la Unidad”, y como un espacio en el que los cristianos, eclesialmente divididos, alimentamos la nostalgia de la hermandad, nos comprometemos a manifestar la unidad que ya tenemos en Cristo y buscamos la plenitud que nos haga ser testigos creíbles de la fe cristiana.

El “Instituto Misioneras de la Unidad” y este Centro Ecuménico mismo, derivado de nuestra vocación y misión, siente los graves problemas de la desunión de la Iglesia, está totalmente orientado al trabajo y oración por la unidad de los cristianos.

Nuestra finalidad principal es poner en práctica lo que la Iglesia católica enseña sobre el ecumenismo, y difundirlo con todos los medios a nuestro alcance, en sus dimensiones doctrinal, espiritual y pastoral.

El Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad” es también sensible a la problemática que presenta el diálogo y la colaboración en el campo interreligioso, más necesarios en sociedades como la nuestra, cada vez más plurales desde la óptica religiosa y cultural, colaborando en este terreno desde un profundo respeto que se inspira en la enseñanza conciliar de la Iglesia católica en esta materia.

Esta tarde Queremos Sr. Cardenal, hacerle una pequeña referencia de nuestro Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad”. Me voy a fijar en los tres niveles en los cuales nos movemos:

Formación Ecuménica

Ponemos gran énfasis en la formación ecuménica de todos los cristianos, ya que en la mayor parte de los agentes de pastoral y todos los demás cristianos, falta una sólida y equilibrada formación ecuménica. Nos movemos en:

Cursos de Formación Bíblico-Ecuménica, con cuatro clases a la semana.
Cursillos de Formación ecuménica fuera de Madrid.
Conferencias en diferentes círculos parroquiales.
Edición de libros con vistas a la preparación y difusión de la temática ecuménica.
Publicación y difusión de la revista “Pastoral Ecuménica”.
Biblioteca especializada en temas ecuménicos, disponible y ofrecida muchas veces para la elaboración de tesis de Licenciatura y Doctorado.
Hemeroteca con revistas de diferentes organismos ecuménicos e Iglesias.
Página Web, en la que estamos volcando un mayor esfuerzo, dada la importancia de INTERNET en este vertiginoso mundo de las telecomunicaciones.
Publicación quincenal del Boletín electrónico InfoEkumene “Noticias Ecuménicas”, que ofrece información a nivel nacional y mundial sobre cuestiones ecuménicas, de diálogo interreligioso, libertad religiosa y nuevos movimientos religiosos y sectarismos.
Ecumenismo Espiritual
Oración interconfesional dos veces al mes. Una en nuestro Centro y otra en la Iglesia Luterana de habla alemana.
Preparación de la Semana de la Unidad.
Fomento del ecumenismo espiritual, particularmente entre las monjas de clausura de manera personal y epistolar.
Promoción del Día Mundial de Oración.
Contacto epistolar con religiosas de otras confesiones cristianas.
Organización de los Encuentros internacionales e interconfesionales de religiosas y religiosos. En julio de este año lo vamos a tener en Finlandia en el Monasterio de Válamo.
Encuentros espirituales en Adviento y Pentecostés.
Ecumenismo Pastoral
Fomento de encuentros interconfesionales
Encuentros anuales preparados por diferentes miembros de Iglesias en EL ESPINAR (Segovia).
Atención a todas las consultas de temas sobre problemática ecuménica e interreligiosa.
Colaboración con la región española de la I.E.F. y los Congresos Internacionales.
Participación en los encuentros de Taizé.
Atención a la pastoral de sectas y nuevos movimientos religiosos, llevado por un psicólogo y un jurista.

Sr. Cardenal:

Antes de dar paso a que se presenten de manera sencilla las dos asociaciones que nos ayudan a llevar a cabo todas las tareas que nos proponemos en nuestro Centro Ecuménico, quiero decirle a usted y a todos los que nos acompañan esta tarde, afectuosamente y de manera copiosa, que nuestro Centro permanece en esta frontera "construyendo puentes", destruyendo malentendidos, recibiendo y asumiendo lo "mejor" de los otros, para mostrarlo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo y ofrecerles el "verdadero rostro" de Cristo y la Iglesia.

Su visita de hoy, Sr. Cardenal, constituye un aliento y dicho de algún modo, una nueva toma de oxígeno, que siempre nos viene bien y más a aquellos que tendemos por fragilidad humana a desfallecer cuando se presentan las adversidades.

Gracias nuevamente por su visita a esta casa, que es también la suya y la de todos aquellos que seguimos creyendo en la posibilidad de que el mandato de Cristo se haga realidad… Que todos seamos uno para que el mundo crea.

María José DELGADO
Directora del Instituto “Misioneras de la Unidad”.

5. Palabras del Cardenal Walter Kasper **
Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos

Estoy muy contento de estar esta tarde con ustedes. Siempre es un placer encontrar personas comprometidas directamente con la causa del ecumenismo, personas que toman en serio aquello de Jesús de que "todos sean uno".

La obra del ecumenismo es para mí realmente un signo de que verdaderamente es el mismo Jesús el que está actuando entre nosotros, como lo hacía en aquella situación. Por eso, antes que riada, quiero darles las gracias a todos ustedes que se han comprometido directamente en el compromiso ecuménico y decirles que estoy muy contento de poder estar entre ustedes.

El ecumenismo es un signo del Espíritu. Cuando yo era joven, en mi pueblo, después de la Segunda Guerra Mundial, había 800 o 900 católicos. Lutero o Calvino, entonces eran para mí palabras "malas". Nunca hubiera pensado entrar en una Iglesia luterana. Pero las cosas han cambiado mucho. Y esto es de verdad fruto del concilio Vaticano II, del que ahora celebramos el 40 aniversario. Queremos celebrarlo con un congreso que vamos a tener en Roma.

¿Cuál es la novedad del documento del Concilio? La novedad al final es que descubrimos que el Espíritu Santo actúa fuera de los límites de nuestra propia Iglesia. Por ello existen elementos eclesiales verdaderos en todas las iglesias. Cuando nos referimos a las iglesias ortodoxas, ellas son iglesias verdaderas, con todos los sacramentos y con la eucaristía válida. Nos da alegría vivir en el Consejo para la Unidad de los Cristianos en los cuales se siente que el Espíritu Santo opera, que el Espíritu Santo obra y piensa en la unidad de la Iglesia.

Desde el concilio Vaticano II hemos hecho un gran recorrido. Actualmente el Consejo para la Unidad lleva adelante el diálogo con 15 unidades mundiales. Existen problemas, no lo podemos negar, es cierto, pero eso es la vida.

Con las iglesias ortodoxas en los últimos años hemos hecho un buen progreso. Sobre todo con aquellas iglesias que estaban un poquito más encerradas en sí mismas. Un caso específico es el de la Iglesia de Rumania, con la que ahora mantenemos unas buenas relaciones.

Igualmente, con la Iglesia de ortodoxa de Grecia. Era muy difícil preparar la visita del Papa en Atenas. Siempre nos llegaba el eco de que se decía: "No se puede orar con herejes". Hasta la última tarde, hasta el último momento se seguía manteniendo esta afirmación de que no se podía orar con el otro. Cuando el arzobispo llegó a la nunciatura, en un cierto momento, el Papa hizo un gesto con su báculo diciendo: "Ahora, nosotros vamos a orar". Y rezaron el Padrenuestro en griego. Fueron ellos quienes tuvieron que recitarlo en griego, porque él no sabía rezar en griego. Y desde entonces hemos recibido una visita del Sínodo, al más alto nivel, en Roma, y también se ha realizado una visita a Grecia, lo que ha permitido que se puedan desarrollar relaciones.

Lo mismo se puede decir de Bulgaria y desearíamos que fuera así también con Rusia. Era muy difícil. Tenemos que reconocer que la situación es muy difícil en los últimos tiempos. Hace algunas semanas estuve en Rusia y se sentían las tensiones, pero podemos decir que al final hemos podido "pasar página".

Es de notar que en el pasado ha habido elementos políticos que han favorecido la división. Actualmente, esas mismas situaciones políticas hacen que podamos caminar hacia la unidad. Ahora todos los países quieren entrar en la Comunidad Europea. No tienen otra alternativa. Al menos que vayan a unirse a Rusia, cosa que ya hicieron una vez y no funcionó muy bien.

La secularización de Europa occidental es un miedo presente en ellos. Europa no es sólo una comunidad económica, tiene que ser una comunidad de valores. Valores que también se fundan en el cristianismo, pues sin la colaboración de las iglesias, Europa no podría funcionar.
Ellos son conscientes de esta situación y por eso desean colaborar, y vemos en esta circunstancia una oportunidad.

Está claro que con los ortodoxos no existen problemas de orden dogmático pero existe un problema grande de mentalidad. Hay un problema de paciencia y la paciencia no es una de mis grandes cualidades.

Nos podemos enriquecer de verdad, de todas las fuentes de la ortodoxia. Todos ustedes, que conocen los iconos, se dan cuenta que no son solamente obras de arte, que son testimonios de espiritualidad.

En la relación con los anglicanos y luteranos, desde el Concilio hemos realizado un gran progreso. En un país como el mío, Alemania, donde tenemos la mitad de católicos y la mitad de evangélicos, la situación crea un problema pastoral por la cantidad que hay de matrimonios mixtos. Tenemos situaciones pastorales que exigen que trabajemos en el campo de la unidad.

¿Qué podemos hacer? Lo primero leer la Biblia. Podemos colaborar juntos en el campo social y de la caridad. Podemos hacer mucho más de aquello que hacemos normalmente. Podemos decir hoy que la colaboración a nivel parroquial se considera ahora algo normal, porque actualmente la división no está entre católicos y cristianos, sino entre cristianos y no cristianos.

Tenemos razones para defender las raíces cristianas de Europa. Está el fenómeno de la secularización, que creo es también un problema en España.

El ecumenismo no tiene un fin en sí mismo. Tiene una finalidad misionera: "Para que el mundo crea". Ese es el fin último.

Pero el objetivo no es una unidad uniforme. Todos nosotros, como personas humanas, somos distintas, cada uno de nosotros tenemos una riqueza y una particularidad dada por el Espíritu Santo. Por lo mismo, la uniformidad no puede ser objetivo final. Ya desde el comienzo la recepción del Evangelio, en Oriente y en Occidente, fue diversa. Lo que debemos superar son las contradicciones. No es posible, no podemos aspirar a superar las tensiones que siempre estarán entre nosotros. Lo importante es que desaparezcan las contradicciones.

Contamos con el apoyo de Juan Pablo II. Un apoyo que es muy importante para todos. Para nosotros, a nivel interno del Vaticano. Es el primer Papa que ha escrito una encíclica sobre el ecumenismo. Una encíclica que yo calificaría de profética. En todas sus visitas trata de establecer contactos y visitar a los otros cristianos.

Algo que también necesitamos es el diálogo y el contacto con los judíos y con los musulmanes. Aquí en España se tiene una historia común, aunque no haya sido siempre muy feliz. Porque el judaísmo forma parte de las raíces cristianas, por esto mismo, las relaciones con los judíos no están colocadas en el marco del diálogo interreligioso, sino que, en el interior de la Curia romana, existe la Comisión de relaciones religiosas con el judaísmo, que funciona en nuestro dicasterio.

La situación no es fácil a causa de los problemas y conflictos de Oriente Medio, pero cuando encontramos personas que viven una espiritualidad y una vida de oración, vemos que el diálogo y el encuentro es posible. Hemos iniciado, de hecho, un diálogo en Israel mismo. Con encuentros dos veces al año y la experiencia está siendo muy positiva. Los temas sobre los que se trabajan son: la familia, la santidad de vida, la justicia.

En Junio se tendrá un encuentro mundial en Buenos Aires y deseamos hablar sobre nuestras responsabilidades comunes ante la paz y la justicia en el mundo.

Es claro también, que las relaciones con el islam son muy importantes. Como todos ustedes saben Juan Pablo II es el primer Papa que ha entrado en una mezquita, en Damasco.
Todo el que lee el Corán, tiene la impresión de que el islam es una religión de paz. Una gran experiencia fue Asís. Hace un año, cuando el Papa convocaba a todos los líderes religiosos, todos coincidían en declarar que en nombre de Dios no se puede generar violencia.

Concluyo diciendo que para mí, lo más importante en estos momentos es el ecumenismo espiritual. Esta palabra de Jesús fue citada por el Papa, palabra que es una oración: "Padre, que todos sean una misma cosa"... Hacer ecumenismo, comprometerse en el ecumenismo, quiere decir entrar y realizar esta oración de Jesús.

La unidad no la podemos hacer nosotros, la unidad es un don del Espíritu. Por eso podemos y debemos orar por el ecumenismo.

El domingo pasado estuve en un monasterio de monjas trapenses cuyo carisma es la oración por la unidad, por el ecumenismo. Actualmente, en Alemania, existe una red de movimientos católicos y protestantes que se comprometen a rezar por el ecumenismo. Creo que esta oración no es en vano. El Espíritu Santo inició el movimiento ecuménico. Nosotros debemos hacerlo llegar a su fin. No sabemos cuándo, ni sabemos cómo se va a realizar la unidad. Dejémoslo al Espíritu Santo que, seguramente, nos puede dar sorpresas. Les invito a orar por la unidad. Es el momento, pues, para que oremos juntos por la unidad. Esa oración que hacemos juntos seguramente dará su fruto.
De nuevo, quiero agradecerles a todos, el compromiso que tienen con el ecumenismo y la oración.

** Trascripción de la traducción oral espontánea realizada simultáneamente durante la intervención. Traducción del italiana al español por D. Juan Fernando Usma, Oficial del Pontificio Consejo.