desde la raíz
la iglesia,
¿una historia de divisiones?


En los primeros siglos del cristianismo, eran los tiempos de la Iglesia Unida, la Una Sancta de los Padres. Era un momento privilegiado en que oriente y occidente, a pesar de sus culturas y tradiciones tan diversas, todavía mantenían la comunión. Pero aquella comunión la que quiso Jesús de Nazaret para sus discípulos se rompió. Llegaron las divisiones de las Iglesias. Se suele decir que cada cinco siglos ha habido una gran ruptura en el seno de la Iglesia.

Períodos en la historia de la Iglesia desde el punto de vista del quebrantamiento de su unidad:

A) Primer periodo es el llamado Unidad en la Pluralidad : una misma fe, una misma esperanza, unos mismos sacramentos, aunque distintas formulaciones en las distintas comunidades. donde está la comunidad está la Iglesia. Se crean agrupaciones de comunidades (las más pequeñas se unen a las más grandes) y sedes principales (Jerusalén, Antioquía, Roma, Alejandría, ). La Iglesia en general está muy unida y la forman comunidades muy distintas.

B) Segundo periodo es el marcado por el rompimiento progresivo de la unidad: las divisiones van surgiendo en todas las épocas.

1ª. Disputa cristológica entre las escuelas de Alejandría (platónica. monofisismo) y la de Antioquía (aristotélica. Nestorianos.) Y se separa la Iglesia sirio-oriental, cuya escuela antioquena rechaza el concilio de Efeso (431), aunque la gran escisión se dio cuando la escuela alejandrina rechazó el concilio de Calcedonia (451) y se separan los egipcios, sirios y armenios. Así se separan las iglesias de Bizancio y de Roma. La Iglesia aparece externamente como antes, pero en su seno interno falta la unión en la fe.

2ª. Cisma de Oriente (finales siglo XI): el conflicto con el patriarca de Constantinopla en 1054 Miguel Cerulario hizo que se produjera la ruptura de la Iglesia de Bizancio con la de Roma. Con esto la Iglesia queda atomizada y empobrecida, con la división se acentuó el alejamiento, aislamiento, autosuficiencia,... considerándose cada una como la iglesia verdadera.
3ª. La división de la Reforma Protestante (siglo XVI).

C) Tercer periodo es el de rescatar en la Iglesia la Unidad en la Pluralidad: Se inicia quizás con el nacimiento del movimiento ecuménico y sobre todo con el Concilio Vaticano II en el siglo XX Es un periodo que nos lleva a una concepción más cercana al primer periodo, que al segundo, pero ahora con la diferencia de que podemos aprender de la reflexión y el discernimiento de la historia de estos dos mil años, cara a superar los problemas que las primeras comunidades atravesaron.

Polemistas de cada una de las Iglesias echaban la culpa a las otras de las rupturas, las diferentes jerarquías se excomulgaban; los fieles de cada confesión asistían como espectadores sin entender nada de las querellas y disputas entre cristianos. Luego nacerían rencores entre unos y otros, más tarde se irían alejando y por último llegaron a desconocerse. Los otros, eran "herejes", "cismático", corruptores del verdadero evangelio.

Y mientras tanto, allá a lo lejos el Pueblo de Dios, tantas veces manipulado por unos y por otros asistía a esta historia de la confusión, sin entender nada, sin comprender nada. Haciéndose de vez en cuando , alguna pregunta: ¿y por qué no podemos estar juntos si todos somos cristianos?. Preguntas que pronto se silenciaban, porque alguien "más sabio que ellos" les decía que doctores tiene la santa Madre Iglesia que entiende de esas cosas. Así hemos vivido los cristianos y las Iglesias durante siglos: polémicas, guerras de religión, excomuniones mutuas, intolerancias, ...La lista sería interminable y el espectáculo ridículo. (Juan Bosch)

Desde el punto de vista de la unidad de los cristianos en la Iglesia, la evolución histórica producida en estos veinte siglos, ha hecho de esta, una historia que la podemos definir como una historia marcada por las divisiones, divisiones que aún hoy permanecen y condicionan muy negativamente la evangelización y credebilidad de la Iglesia ante el mundo .

¿Se puede estar acaso más divididos?, ¿se podrían producir nuevas divisiones más profundas y graves de las que se han producida ya en estos veinte siglos en la Iglesia?. Creo que el listón de las divisiones ya producidas, es insuperable.

Ahora la Oikoumene estaba dividida, por tanto ecumenismo significaba como vuelta a la casa, nostalgia de la unidad perdida, deseo de encuentro y búsqueda de reconciliación con los otros moradores de la casa, que son tan cristianos como nosotros.

El cristianismo no puede afrontar el porvenir, ni el siglo XXI con la realidad actual de las iglesias divididas: permitir hoy que continúe esta realidad de siglos, es una violación de la voluntad del mismo Jesucristo y también el permitir que siguiéramos instalados y acostumbrados a convivir con esta división, constituiría el mayor pecado de omisión cometido en la historia de la Iglesia.
¿no será este el pecado contra el Espíritu?