En primer lugar conseguir que los cristianos de nuestros país, principalmente
los católicos, se den cuenta de la necesidad imperiosa e insustituible
de la promoción de la causa ecuménica de cara a la evangelización.
Y
las dificultades con que tropieza la eficacia de la pastoral ecuménica
en nuestro suelo son la conciencia de ser mayoría que tienen los
católicos y la sensación de lejanía que respecto a
ellos sienten los protestantes. La Semana de la Unidad, además de
los efectos espirituales que conlleva, logra el acercamiento de los unos
y de los otros, paso obligado para una vida más
(estracto
de la entrevista publicada en «Boletín Diario de Noticias de
la Agencia Católica Veritas», 21/01/04)