Al finalizar el V Congreso Trinitario Internacional "Granada H 2004"
sobre el tema
"Diálogo entre las religiones: para la Justicia, la Libertad
y la Paz en el mundo ", los participantes en este congreso deseamos
hacer público el resultado de las reflexiones tenidas a lo largo
de los días 18, 19 Y 20 de Noviembre, en la Facultad de Teología
de Granada:
1. El Cristianismo nada desprecia de todo lo bueno que existe en las demás
creencias religiosas. En ellas ve ese reflejo de aquella Verdad que ilumina
todos los pueblos. No queremos imponer nuestros conceptos e interpretaciones
de nuestra fe, sino más bien los muchos elementos que nos unen. Es
mucho más 10 que nos une que lo que nos separa. Y existe ya un camino
recorrido que inició el acontecimiento más importante de la
Iglesia del siglo :XX, que fue el Concilio Vaticano II.
2. Si en estos últimos cuarenta años la Iglesia ha tomado
conciencia de las distintas formas de vivir el Cristianismo, pues ella no
es solamente europea, sino también africana, asiática o latinoamericana,
ahora queremos comprender que el cristianismo no es la única religión
que responde a los grandes interrogante s de toda persona, especialmente
al tema de la salvación, cuestión central que une a todas
las creencias.
En este contexto del pluralismo religioso no podemos vivir aislados y, es
importante que nos abramos al diálogo con las demás religiones.
Pues hay más verdad en todas las religiones que en una sola.
3. Salimos al encuentro con los otros de otras creencias porque queremos
amados como Dios ama a toda la creación. Un diálogo sobre
todo y de forma preferencial a partir de los sin voz, con los expulsados
del sistema, con los que viven a espaldas de este mundo, en definitiva con
los que nadie dialoga.
Es mucho más lo que queda de decir por Dios que lo que decimos de
Dios, y no por eso dejamos de decir sobre Dios. Toda está por comenzar.
Podemos compartir plenitudes pero no totalidades. Con las demás religiones
podemos compartir con ellas, pero no ponemos a competir entre totalidades.
Así convertiremos a Dios en la escasez de nuestra capacidad de comparar.
Que no nos apropiemos de la Totalidad. Pues Dios no deja de ser un misterio
que no poseemos, sino que nos tenemos que dejar poseer por él.
4. Creemos que la compasión es una virtud y una praxis que, de una
u otra forma, está presente en todas las religiones y ha de caracterizar
el discurso de Dios. El discurso sobre Dios sólo puede ser universal,
o sea, significativo para todos los hol11bres, si traduce su núcleo
un discurso sobre Dios sensible al sufrimiento de todos. Esto lleva derechamente
a activar no tanto unos acuerdos doctrinales sino una ecumene de la compasión.
5.A lo largo de la historia de la teología se han privilegiado algunos
textos de la Escritura, olvidándonos de otros. ¿Por qué
se resaltamos más los discursos de Pedro que aparecen en los primeros
capítulos de los Hechos de los Apóstoles, como el capítulo
4,12 donde se dice "que en ningún otro hay salvación",
y menos el encuentro de Pedro en la Casa de Comelio (Hech 10, 11-16)? En
ese encuentro le lleva a exclamar a Pedro: "Verdaderamente cómprendo
que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación
el que le teme y practica la justicia le es grato" (Hechos 10, 34-35).
Del mismo modo debemos mencionar el pasaje de los Hechos donde se nos narra
el encuentro de Pablo en Atenas: "En la puerta de la Ciudad he visto
un letrero donde estaba escrito al Dios desconocido, pues es el Dios que
vengo a anunciaros. Por no olvidar tampoco el texto de Romanos 2, donde
se apela a la gente que obra según su buena conciencia.
6. Únicamente entre todos, dando y recibiendo, en un continuo intercambio
de descubrimientos y experiencias, de crítica y enriquecimiento mutuo,
sintiendo como propio lo ajeno y como de los demás lo propio, queremos
construir en la historia la respuesta a la revelación salvadora.
Por eso constituye igualmente uno de los mejores fundamentos para la fraternidad
humana.
Los acontecimientos mundiales hacen imposible no hacer una referencia dolorosa,
y exigen insistir en una lección indispensable. Que todavía
hoy pueda hablarse de algo tan monstruoso como las "guerras de religión"
indica la terrible perversión a que los humanos podemos arrastrar
lo mejor. Pero al mismo tiempo constituye una prueba de la importancia decisiva
de tomar en toda su seriedad y trascendencia el diálogo de las religiones.
7. Si las actitudes cristianas han evolucionado del eclesiocentrismo al
cristocentrismo y de éste al teocentrismo, debemos evolucionar ahora
hacia 10 que en símbolos cristianos podría ser llamado "reinocentrismo"
o, dicho con otro término, al "soteriocentrismo". Esto
significa para nosotros que lo que constituye la base y la meta del diálogo
interreligioso, lo que hace posible el entendimiento entre las religiones,
10 que une a las religiones en un discurso común, es cómo
y dónde estamos promoviendo el bienestar humano, la felicidad de
las personas, la liberación del sufrimiento, la integración
de los pobres y las no-personas en una sociedad que sea más humana
y más habitable que esta sociedad desbocada que entre todos hemos
organizado y en las que los satisfechos nos sentimos a gusto y seguros.
8. Finalmente queremos hacer nuestra esta confesión personal que
hace unos años contaba el teólogo cristiano Raimon Pannikar,
de padre hindú y madre católica:
"Me fui a la India cristiano, me descubrí hindú y regresé
budista, sin dejar en ningún momento de ser cristiano".
Es de desear que al igual que Pannikar que se dejó interpelar por
las otras religiones, también nosotros, hombres y mujeres que profesamos
una creencia, podamos vivir la auténtica cultura de la alteridad
y comunión para que hagamos un mundo más justo donde reine
la paz. Aquí nos jugamos las religiones nuestra credibilidad y nuestro
futuro en este nuevo milenio.