La
comunidad no es un valor más del Evangelio o un carisma específico,
es parte de la misma esencia de Dios, del mensaje mismo, es el contexto
que el Evangelio pide para ser vivido en el mundo. No es el individuo
sino la comunidad quien evangeliza. No el individuo, la comunidad
quien renueva profundamente la Iglesia. Hch 2, 42-47.