desde la raiz
corrección fraterna

La
corrección fraterna es: acogida, encuentro en lo fundamental y un acto de amor.

Miguel Ángel González
mgallegop28@enfermundi.com
"Comunidad de Begoña",
Colectivo EnComún. Madrid


Los momentos de tensión son inevitables en toda comunidad que crece. Pero no solo no se pueden eludir sino que hasta cierto punto son necesarios para el propio crecimiento y profundización de la vida comunitaria. Surgen de pronto conflictos personales, conflictos que tienen su origen en el propio temperamento de la persona y, en no pocas ocasiones, en las diferentes formas que cada uno tenemos de pensar acerca de cómo debería ser la comunidad y, sobre todo, a qué ritmo debería ésta crecer.

Estas tensiones son naturales. La tensión que surge dentro de la vida comunitaria es la piedra de toque que nos devuelve a la realidad, la llamada de atención que nos recuerda lo que somos: una realidad humana que tiene continua necesidad de Dios, no ya para profundizar sino tan solo para vivir.

La corrección fraterna no es:

- Un ajuste de cuentas
- Un memorial de agravios
- Un diálogo acerca de las causas y los porqués
- Un desahogo
- El camino de la perfección

La corrección fraterna sí es:

- Acogida
- Encuentro en lo fundamental
- Un acto de amor

No hace falta explicarlo mucho: en todo lo que se refiere a la vida comunitaria y, en general, a la puesta en práctica del mensaje evangélico, no hay recetas universales. La única recomendación de tipo general es que todo lo que hagamos tenga como sustrato el "nuevo mandamiento" del amor. A partir de ahí se podrá recurrir a la experiencia de otros, a la propia, y al sentido común para poner en práctica la corrección fraterna. Una vez más hay que recurrir al socorrido "ama y haz lo que quieras" agustiniano. Pero es que el santo de Tagaste tenía más razón que un ídem.

Recordar una vez más que la corrección fraterna es un servicio que me prestan y que presto a los hermanos. No es un juicio de valor; no son verdades absolutas, y eso da gran libertad para darla o recibirla.

La corrección fraterna, cuando nos enfrentamos a ella como problema, es algo que nos pone a prueba. Contrasta la imagen que tenemos de nosotros con la que tienen los demás. Pero más importante que eso es que valora realmente nuestra capacidad de amar. Capacidad de amar en cuanto posibilidad de acoger esa visión que los demás tienen de nosotros y en tanto que nosotros somos capaces de ofrecer esa visión que tenemos del prójimo. Es más cómodo vivir sin ser criticado y también sin criticar, dejar hacer y que me dejen hacer.

Es por lo tanto una situación que tensa la vida comunitaria, no solo cuando se lleva a cabo sino incluso cuando se plantea como posibilidad.