Espacio
para la unidad de la Diócesis de Madrid.
El Atazar, 25-27 noviembre 2.005
CASA
PARA LA COMUNIÓN Y LA VIDA DE MÁLAGA
El
Dios de la tierra ¿Origen, caminos y fin de la comunión?
TODO SOBRE EL ORIGEN, LOS CAMINOS Y LA META DE LA COMUNIÓN QUE EL
DIOS DE LA TIERRA PIDE Y EL MUNDO NECESITA.
¿Qué
origen, caminos y fin de comunión nos marca el Dios de la tierra?
Jn 1,ss
“Al principio ya existía la Palabra
y la Palabra se dirigía (estaba junto) a Dios
y la Palabra era Dios.
Y al principio,ella estaba junto a Dios
Todo fue hecho por ella
y sin ella nada existió de cuanto existe.(no se hizo nada)
En ella había vida,(estaba la vida)
y la vida era la luz de los hombres;
la luz brilló en las tinieblas (la luz resplandece en las tinieblas)
y las tinieblas no la sofocaron.
La
Palabra era la luz verdadera, que con su venida al mundo
ilumina a todo hombre.
Estaba en el mundo, pero el mundo aunque fue hecho por ella,
no la reconoció.
Vino a los suyos, pero los suyos no la reconocieron.
A cuantos la recibieron, a todos aquellos que creen en su nombre,
les dió poder para ser hijos de Dios.
Estos son los que no nacen por vía de generación humana,
ni porque el hombre lo desee, sino que nacen de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros;
y hemos visto su gloria,
la gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
1) Necesidad previa de un cambio de mentalidad radical para poder enfrentarnos
a este interrogante.
Si
en verdad queremos adentrarnos en todo esto, si queremos que nos afecte,
si en verdad hay actitud sincera de querer encontrarnos con el proyecto,
de nuevo se nos pide un cambio radical de mentalidad. ¿cómo
predisponernos para ello desde todo lo aprendido, desde el conocimiento
profundo que tenemos de las Sagradas Escrituras, desde la amplia experiencia
y legado de la tradición, desde una Iglesia que ha alcanzado cotas
en la profundización y estudio teológica como nunca antes?
Todo esto infinitamente rico pero que no es menos cierto, puede dificultar
y de hecho dificulta encontrar el estado indispensable para el encuentro
con el proyecto de Dios, que Jesús le plantea a Nicodemo como premisa
sin la cual, todo lo demás es vano e imposible de fructificar:
Juan
3,1-19
Había
entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío.
Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí,
sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar
las señales que tú realizas si Dios no está con él.»
Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el
que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.»
Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo
ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?»
Respondió
Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua
y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la
carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te
asombres de que te haya dicho:Tenéis que nacer de lo alto. El viento
sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni
a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»
Respondió Nicodemo: «¿Cómo puede ser eso?»
Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel
y ¿no sabes estas cosas? «En verdad, en verdad te digo: nosotros
hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero
vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la
tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas
del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el
Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el
desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que
todo el que crea tenga por él vida eterna. Porque tanto amó
Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea
en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino
para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es
juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído
en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que
vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que
la luz.
Y
a nosotros, que somos hombres y mujeres magistrados e instruidos en los
caminos de Dios, es a quien se nos dirige están palabras como administradores
fieles, porque en nosotros está también la posibilidad de
matar el Espíritu si no estamos dispuestos a transformar nuestra
mentalidad. Porque lo que supone entender al Dios de la tierra supera lo
que en nosotros tenemos de educación de muchísimos años.
Si en verdad queremos ponernos en sintonía de lo que Dios viene a
traernos, tenemos que tener una actitud de alerta ante nosotros mismos,
sabiendo que “nuestros pensamientos están lejos de sus pensamientos”
y que desde el comienzo del mundo “La Palabra era la luz verdadera…
estaba en el mundo, pero el mundo aunque fue hecho por ella, no la reconoció.”
Jn 1.
“Me
he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he dejado
hallar de quienes no me buscaban. Dije: «Aquí estoy, aquí
estoy» a gente que no invocaba mi nombre. Alargué mis manos
todo el día hacia un pueblo rebelde que sigue un camino equivocado
en pos de sus pensamientos” Isaías 65,1-2
Actualmente
no estamos configurados para pensar y vivir comunitariamente, contemplando
el todo. Si aceptamos esto, evitaremos la frustración y podremos
construir desde el conocimiento de la realidad, sabiendo desde donde partimos,
que es algo muy importante.
2) Una realidad que nos enseña la historia: ¿perdidos en los
caminos?
En
términos teóricos tenemos bastante claro el origen y el fin
de comunión que nos marca el Dios de la tierra y sin embargo parece
ser que “en los caminos nos hemos perdido”.
Con lo cual nos hace entender que por un lado, la vida del cristiano no
se está alimentando o fundamentando de la fuente. O hemos dejado
de beber del manantial. Y por otro lado, siendo así es lógico
que hasta ahora y después de 2000 años sigamos viendo muy
lejano el horizonte que Dios nos plantea, la tierra prometida.
¿Qué es lo que nos ocurre? ¿Qué es lo que produce
que en los cristianos, hombres y mujeres que hemos tenido un encuentro personal
con Jesús y voluntaria y libremente hemos optado por seguirle hasta
donde Él nos lleve (ven y verás), no terminemos de alcanzar
un fin eterno que se nos ofreció para este mundo y para hoy?
3)
Origen de la comunión: la familia trinitaria.
Sabemos que en el origen se encuentra la Trinidad misma, un origen de relación,
un origen de amor infinito, un origen comunitario, podemos decir que en
el origen estaba la familia, y eso se nos presenta como la luz verdadera
para el mundo. En definitiva la PALABRA.
“Al
principio ya existía la Palabra
y la Palabra se dirigía (estaba junto) a Dios
y la Palabra era Dios.
Y al principio, ella estaba junto a Dios
Todo fue hecho por ella
y sin ella nada existió de cuanto existe.(no se hizo nada)
En ella había vida,(estaba la vida)
y la vida era la luz de los hombres;
la luz brilló en las tinieblas (la luz resplandece en las tinieblas)
y las tinieblas no la sofocaron.”
•
Protagonismo del Hombre
Y
nos encontramos con un origen Trinitario (Padre, Hijo y Espíritu)
que por iniciativa propia como característica principal, no ha sido
permanecer en esa relación de tres realidades, sino que desde el
principio su mayor obsesión y anhelo ha sido ampliar la comunidad,
aumentar la familia, hacer crecer la relación haciendo plenamente
participe y protagonista de esa unión de amor al hombre. Esto por
si sólo requeriría una pequeña pausa: ¿hay en
la historia de la Humanidad un hecho más relevante y de mayor trascendencia?
•
A imagen y semejanza: no el hombre sino la Humanidad
Así
Dios nos crea a imagen y semejanza, para hacernos participar de la familia
de amor trinitaria. La familia trinitaria, correspondiendo a su naturaleza,
creadora y amorosa y por lo tanto gratuita, se abre para hacer participe
de su relación a la humanidad. Gn 1, 26-27
Porque cuando el Génesis nos habla de imagen y semejanza pensamos
en nosotros individualmente (somos así de Narcisistas) y la que está
creada a imagen y semejanza de Dios es la Humanidad, el HOMBRE con mayúsculas.
Así sólo respondemos a esa realidad si tenemos en cuenta la
totalidad, a todos. Si nos miramos y actuamos particularmente no podemos
entender el “a imagen y semejanza” que quiso Dios.
Con esto podemos afirmar que desde el principio participamos del mismo Ser
de Dios, y estamos llamados a participar del YO SOY, porque Dios desde el
principio quiso SER con lo creado. Dios nos ha mostrado la familia Univesal:
Padre, Hijo, Espíritu Santo y Humanidad. Y en esa creación
a imagen y semejanza si Dios es necesitado del hombre, el hombre se configura
a su vez como “se necesitado”. Necesidad de Dios y del Hermano
para ser “completos”. Nos hace guardianes los unos de los otros
“¿soy yo el guardián de mi hermano?” (Gn 4, 9b).
Esto
es lo que la Novo Millenio Ineunte habla como “una mirada desde el
corazón hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros”.
Una mirada del corazón: “Espiritualidad de la comunión
significa ante todo una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio
de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también
en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado. Espiritualidad
de la comunión significa, además, capacidad de sentir al hermano
de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como
"uno que me pertenece", para saber compartir sus alegrías
y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades,
para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comunión
es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el
otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un "don para mí",
además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente.
En fin, espiritualidad de la comunión es saber "dar espacio"
al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2) y rechazando
las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran
competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. No nos
hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían
los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían
en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus
modos de expresión y crecimiento.” (Novo Millenio Ineunte)
La manera “dar espacio” de la Trinidad es muy diferente a como
hemos entendido los hombres que debemos “darnos espacio” unos
a otros.
•
Centralidad del devenir del hombre: LA LIBERTAD
Evidentemente
como imagen de los vínculos de esa relación(Padre,Hijo y Espíritu),
Dios pone una semilla en el ser humano indispensable, porque sino Dios se
negaría a si mismo: la libertad. Así desde el principio Dios
marcó un hecho que no tiene marcha atrás: Dios encadenado
“al hombre” y “por el hombre” por amor.
Esto es clave en toda la historia de salvación, porque mientras nos
encontramos con un Dios que no descansa, que espera en lo alto del monte
la vuelta de su hijo pródigo “la Humanidad”, a la vez
nos sitúa en una responsabilidad que durante muchísimos años
no hemos querido enfrentar y asumir: “Dios lo ha puesto todo en nuestras
manos.” Para ser o para no ser, para amar o para no amar, para vivir
o para morir.
“Y a ese pueblo le dirás: «Así dice Yahveh: Mirad
que yo os propongo el camino de la vida y el camino de la muerte.”
Jr 12,8
Porque algo que tendríamos que dejar muy claro desde el principio
es que toda la iniciativa de Dios ha ido encaminada a la participación
y disfrute de la vida plena en el espacio y en el tiempo en el que existimos
aunque su promesa no se limite a esto.
Si nos remitimos al origen, podemos afirma tajantemente, que sería
imposible encontrar mayores razones y tan claras, hitos, iniciativas, en
toda la historia de este mundo, de una relación encaminada, únicamente
de modo obsesivo y amorosamente, a la realización plena del “hombre
feliz” por parte de Dios.
Pero es que, por si fuera poco, con Jesús Dios hace “lo imposible”
para que el hombre tenga “meridianamente” claro, real, posible,
el CAMINO para alcanzar ser la “FAMILIA UNIVERSAL” que Dios
quiere. La encarnación de la Palabra: Jesucristo.
• “Nos perdimos en los caminos”
Así dice Yahveh: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los
senderos antiguos, cuál es el camino bueno, y andad por él,
y encontraréis sosiego para vuestras almas. Pero dijeron: «No
vamos.» Jeremías 6,16
Como
decíamos al principio, parece ser que aunque tengamos relativamente
claro el origen y el fin, el hombre se ha pasado toda su existencia pediéndose
por los caminos. Con lo cual esto requiere una especial reflexión.
Sin embargo, si nos atenemos a la definición de camino como dirección
que ha de seguirse para llegar a algún lugar, los caminos no es lo
más trascendental. Sino llegar a donde Dios nos promete. Hasta ahora
los caminos elegidos desde la fe en Dios para paliar tanto dolor en el mundo
han venido por la búsqueda del Dios del Cielo. Desde nuestros esquemas,
hemos preferido pensar en la necesidad de un Dios del Cielo, un dios que
es todopoderoso, en el que encuentro la totalidad, un dios al que no veo
es preferible
“Si alguno dice:”Yo amo a Dios” y odia a su hermano, es
un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a
Dios a quien no ve. Y nosotros hemos recibido este mandato: que el que ama
a Dios, ame también a su hermano.”
1Jn4, 20
……es preferible, a pensar que necesito a un ser limitado como
uno mismo (nuestro hermano), en el que no encuentro el todo y que además
me responde, me inquieta e incomoda. Realmente no es fácil, y esto
ha marcado que nos configuremos “Dios piramidal” que ha marcado
nuestras formas, maneras de relacionarnos, estructuras, al “Dios de
la mesa redonda”, al Dios comunitario y presente y vivo en el hermano,
porque con éste me tengo que sentar.
“
Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.”
Apocalipsis 3,19-20
Así
podemos afirmar que las estructuras piramidales, basadas en rangos, niveles,
calidades, en las que nos movemos anhelan la plenitud del Reino de Dios
en el más allá y sin embargo la comunidad busca la plenitud
del Reino de Dios aquí y ahora.
De ahí se trasluce, según nuestro actuar que nos ha faltado
fe en el Dios de la tierra, el Dios de Jesús.
Le
dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo
podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino,
la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis
a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo
conocéis y lo habéis visto.»
Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros
y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.
¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"?
Jn 14,5-9
Y es que asumir querer encontrarnos con el Dios de Jesús, el único
CAMINO, supone ejercer la LIBERTAD con plenas consecuencias. Porque Dios
no mandó a su hijo para arreglar el mundo. De hecho no arregló
nada. Sino que nos hizo ver con claridad dos cosas: que su proyecto de felicidad
es posible y realizable en este mundo y que los hombre, somos colaboradores
y coprotagonistas de la construcción del Reino.
Así, sólo tenemos que fijarnos en el CAMINO, para configurar
los caminos por los que hemos de transitar:
“Nadie
tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis
amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque
el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque
todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis
elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os
he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca;
de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.
Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.» Jn 15,13-17
«Vosotros
sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con
qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para
ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.
«Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada
en la cima de un monte.” Mt 5
¿Puede
acaso verse más claro un Dios que nos sienta a su mesa, nos hace
participes de su plan y nos pone como clave suprema el amor al hermano,
como en el lavatorio de pies y la última cena?
Juan 13
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había
llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos
que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena,
cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote,
hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el
Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido
de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos
y, tomando una toalla, se la ciñó.
Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos
y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Llega
a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú
lavarme a mí los pies?»
Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo
entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.»
Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte
conmigo.»
Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies,
sino hasta las manos y la cabeza.»
Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse;
está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no
todos.» Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo:
«No estáis limpios todos.»
Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió
a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho
con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el
Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor
y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis
lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también
vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros. «En verdad,
en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado
más que el que le envía. «Sabiendo esto, dichosos seréis
si lo cumplís. Jn 13,1-17
“Os
doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que,
como yo os he amado, así os améis también vosotros
los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos
míos: si os tenéis amor los unos a los otros.» Jn 13,34-35
Hoy en día, se nos sigue haciendo la misma pregunta: ¿comprendeis
lo que he hecho con vosotros? porque no es más el siervo que su amo,
ni el enviado más que el que le envía. Y sin embargo, le hemos
dado una valor a nuestros caminos particulares, a la manera en que cada
uno hemos entendido el seguimiento, incluso a los carisma (necesarios y
del Espíritu) que hemos olvidado la esencia de lo que la Palabra
nos muestra en Jesús como CAMINO.
•
CLAVES INTERPRETATIVAS DE LA PALABRA: SU RESCATE.
Entonces, si tenemos claro que la vida del cristiano tiene que fundamentarse
desde la raiz, ir constantemente a la fuente, beber del origen y éste
es la PALABRA, deberíamos comprender, sin pesimismo, pero con realismo
y adultez que hace falta un urgente rescate de la Palabra.
Nunca llegaremos a la comunión que debe de nacer de la fuente, la
Palabra si usamos claves interpretativas diferentes de la Palabra, con lo
cual al final la convertimos en consejos, preceptos susceptibles de adaptar
a nuestra manera de ver las cosas, nuestras limitaciones y realidad,etc….
¿Cómo en los caminos diversos que estemos andando refieran
a la totalidad? ¿Cómo comprender que todo camino y toda parte
tiene valor y su razón de ser si es en función del cuerpo?
¿Puede haber mayor responsabilidad y a la vez encargo más
bello y atrayente que ser parte de la familia trinitaria y reflejo de su
amor en este mundo?
Rebajar
la totalidad del mensaje que nos muestra Jesús produce que lo que
se nos plantea como el fin, llamado a ser real y palpable entre los hombres
lo veamos como algo imposible y útópico. Como un ideal que
de entrada se nos planteó para no ser vivido.
Los Hechos de los Apóstoles y las Bienaventuranzas.
“Acudían
asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión,
a la fracción del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de
todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales.Todos
los creyentes vivían unidos y tenían todo en común;vendían
sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según
la necesidad de cada uno.
Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un
mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el
alimento con alegría y sencillez de corazón.
Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor
agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.
Hch 2,42-47
“Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y
sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba
diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de
ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos
poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados
los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán
a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán
llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la
justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis
cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal
contra vosotros por mi causa.
Alegraos
y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos;
pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa,
¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más
que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.
«Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada
en la cima de un monte.” Mateo 5,1-14
• Pista de los caminos de Dios
Caminos que se intuye, necesita la Iglesia y el mundo para que se de el
“milagro” de manifestarnos como hijos de Dios:
-
Donde se rescate la libertad profunda. Requisito indispensable de los hijos
de Dios. Gal 5,13-14
- Donde se de una búsqueda conjunta. Porque donde está la
libertad está el Espíritu.
- Se produzca un rescate de la persona.
- Rescate y conciencia plena de la única vocación universal,
sin la cual hacemos de los caminos particulares, sustitutos del CAMINO.
Vivir conforme a la vocación recibida, que no es otra que la vocación
universal.
“Os
exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una
manera digna de la vocación con que habéis sido llamados,
con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros
por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu
con el vínculo de la paz.
Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que
habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo
bautismo,un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por
todos y en todos.” Ef 4,1-6
-
Contemplación de la totalidad y de la universalidad. Andar por los
caminos no puede hacernos olvidar la totalidad del Proyecto sino no estamos
andando los caminos de Dios.
- El mundo y la Iglesia no necesita comunión etérea, sino
un signo conjunto de lo que Dios desea para los hombres. La comunión
tiene que ser real y palpable en realidades pioneras proféticas.
La última parabola de Dios: la comunidad. Familias. Hch 4,32-35.
- Caminos donde se de espacio a todos, sin acepciones, donde todos tengan
cabida, el HOMBRE y transitables por todos.
- Caminos marcados por la esencia de la llamada de Jesús “ven
y verás”. La madurez en la opción tomada y en la vocación
no significa perder que la llamada invita a un seguimiento en riesgo donde
mientras menos claro tengamos a donde nos va a llevar más garantía
del Espíritu tendrá. ¿Hemos perdido la frescura de
sentirnos andando caminos que no sabemos muy bien por donde nos llevarán
pero con la certeza de que es el Maestro el que nos llama?
- Pasión por Cristo, pasión por la Humanidad.(Lema del congreso
de Vida Consagrada celebrado en Roma en noviembre de 2004) Si queremos mirarnos
en El, ofrezcamos nuestra vida por lo que El la ofreció: La Humanidad.
El gran peligro del momento histórico actual:
•
Movidos por la necesidad. Si nos movemos por la necesidad en el fondo no
habrá habido en nosotros el cambio de mentalidad que Dios quiere
sino un puro instinto de supervivencia y un movimiento originado por el
temor.
“En
el amor no hay lugar para el temor. Al contrario, el amor perfecto echa
fuera el temor, porque el temor supone castigo, y el que teme no ha logrado
la perfección en el amor. Nosotros amemos porque El nos amó
primero” I Jn 4,18
? El fin: el sueño de Dios
El fin, visto todo lo anterior, está claro. Cuando vivamos conforme
a la fuente se dará la Nueva Humanidad Cuando alcancemos el fin,
el origen y el fin se unirán, el cielo y la tierra. Las Bienaventuranzas,
los Hechos y el Padre Nuestro será una realidad en este mundo. El
Dios con nosotros. No serán una oración sino la vida de los
hombres. La Familia Universal.
En el fin se dará una nueva sociedad en donde se ha producido una
transformación mental y educacional y en donde cada criatura que
nazca vivirá con naturalidad lo que ahora se nos antoja lejano.
El cielo nuevo y la tierra nueva, que trasformará la humanidad y
el mundo, será la realización definitiva del propósito
de Dios de hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está
en los cielos y lo que está en la tierra (Ef 1).
“Dios tendrá su morada entre los hombres, y enjugará
toda lagrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto,
ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo a pasado” (Ap 21).
Esta consumación será para el hombre, la realización
final de la unidad del género humano con la Trinidad, querida por
Dios desde la creación.
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
tronos, dominaciones, principados, potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo y todo se mantiene en Él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Colosenses 1, 12-20
Con la esperanza de que, al igual que ahora vemos lejano la plasmación
de la Nueva Humanidad, fortalecidos por la fe, si estamos en vela como las
doncellas, llegará el día, cuando menos lo esperemos en que
el Reino será una realidad entre nosotros.