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Espacio
para la unidad de la Diócesis de Madrid.
Si hay un solo Dios, puesto que no puede ser de otra manera, ya no puede haber un Dios del cielo y otro Dios de la tierra. Dios es, soy Es la tierra, la hierba, el árbol, el león, la criatura… “En el principio todo estaba en Él” (Jn ) Soy mar, agua, pájaro, brisa… Si Dios lo inunda todo, es mar. Todo lo demás es ola. ¿Y quién puede negar que una ola no sea también mar? ¿Acaso una gota no es también río? “LA
DIVINIDAD ES UNA FUENTE
LA GOTA SE HACE MAR Dios es la esencia de las cosas, constituye y sostiene sus naturalezas, todas las naturalezas, por eso podemos llegar a través de todo lo que existe y ha sido creado a su creador; podemos considerar así su poder, su armonía, su belleza, su orden, etc.… De
esa forma llegamos a la idea del DIOS DEL CIELO. Pero es cuando Dios se encarna en Jesús, cuando se produce esa revelación definitiva del Dios de la tierra. Es su aparición la que nos explica nuestra naturaleza, de lo que estamos constituidos, lo que somos. Dios se hace materia, forma, continente en cada ser creado. Jesús es mi explicación. Él y yo estamos llamados a confundirnos. Es mi encarnación, es donde Dios se lo juega todo. Somos criaturas – de ser creadas = sustentados en otro. Pero al mismo tiempo somos semejanza, imagen, tomamos la forma de hijos y por tanto los mismos genes que el Padre, esencia del mismo Dios ya que fuimos creados en ÉL. Antes de nacer estábamos en el principio en Él, pues Dios es acto, presente. En Dios no puede haber pasado ni futuro; Él es. “El
despertar no sucede después de la muerte física, sino cuando
la persona reconoce su naturaleza verdadera: el Reino de Dios en él.
Entonces dice con Jesús: “Antes que Abraham naciese, yo soy”.
(Willigis Jäger)
“Desde
el fondo de su experiencia de unidad Jesús dijo:”El Padre y yo
somos uno” y “El que me ha visto a mí ha visto al Padre.”
Y dice: “Como tú Padre estás en mí y yo estoy en
ti, deben estar ellos en nosotros”, “Deben ser uno, como nosotros
somos uno, yo en ellos y tú en mí. Así deben ser consumados
en la unidad”. Bajo “ser uno” no entiendo unión sino
unidad. En la Eucaristía celebramos la unidad de Dios y el ser humano.
En esto radica su significado más profundo. Pan y vino son símbolos
de toda la creación. No tienen solamente la dimensión material
de pan y vino, sino también otra que llamamos Dios; tampoco nosotros
somos solamente personas de carne y hueso, de psique y mente. También
en nosotros se manifiesta esa otra dimensión, Dios. Somos formas divinas”.
Conforme me adentro en el conocimiento y contemplación de lo que realmente soy, me conformaré al mismo tiempo y con la misma intensidad con toda la creación. “QUE
NECIA ES LA PERSONA Una unidad que no entiende de 1º y 2º pasos, a la que todos estamos llamados desde el momento en que lo descubramos. -
¿Y los otros? Conforme más nos identifiquemos con el yo, lo profundo de nosotros, lo que realmente somos y dejemos de estar determinados por el ego (lo que sentimos, lo que tememos, lo que queremos asegurar, lo que deseamos…), más “yo soy” irá habitando en nosotros hasta alcanzar el hombre perfecto en Cristo. “Y Dios con ellos será su Dios” El Dios de la tierra como en el cielo.
2º. El trabajo de contemplación que hemos de emprender para experimentar en lo más profundo de nosotros al siempre desconocido y no por eso preexistente. 3º. El desafío de la koinonía – comunión. 4º. El trabajo necesario sobre nosotros al entrar por la puerta estrecha 5º ….
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