J.María Vigil
"Vivir el concilio"Ed. Paulinas
Claretiano, licenciatura en teología y Psicología. Trabaja
en la Agenda Latinoamericana y Servicios Koinonía entre otras muchas
tareas. Nicaragua.
vigil@claret.org
1. El ser humano es un ser social. Es una afirmación capital del
Concilio. Justifica la afirmación desde la misma naturaleza del ser
humano y desde una argumentación teológica. El ser humano
se desarrolla en sociedad, necesita la sociedad para desarrollarse y para
cultivar enteramente su vocación humana. No puede encontrar su propia
plenitud sino en la entrega a los demás. Dios mismo lo creó
así, no en solitario, en cuanto miembro de una comunidad, y para
la comunión. Esto dista mucho de los planteamientos clásicos
que llegaron hasta nuestros días embebidos en el individualismo de
las "verdades eternas" de la propia salvación individual,
en los que fuimos educados, y en los que quizá cuajó nuestra
propia estructura espiritual. Es preciso reeducarse cristianamente para
ser fieles al espíritu conciliar.
2. Tener esta conciencia se hace hoy mucho más necesario y urgente
por las circunstancias actuales que atraviesa el mundo. El Concilio se refiere
explícitamente a un fenómeno que denomina "socialización",
que consiste en la multiplicación de lazos e interdependencias entre
los seres humanos y los grupos sociales. Habla también -muchas veces
a lo largo de los diferentes textos- de la unificación mundial. Y
subraya la conclusión de que el bien común hoy ha de ser entendido
como extendido a las fronteras mismas de la humanidad. Ya somos todos una
misma familia y vivimos una misma historia, no diversificada como antaño
(GS 5). Toda ética meramente individualista ha de quedar superada
(GS 30).
3. Esto conlleva muchas exigencias. El orden social ha de ponerse al servicio
del orden personal (GS 26). Los derechos humanos han de ser respetados (GS
27). Se ha de buscar un reconocimiento cada vez mayor y con urgencia de
la igualdad fundamental de todos los seres humanos, y por ello habrá
que superar cuanto antes las diferencias económicas tan escandalosas
(GS 29), etc. Nos acechará siempre el peligro de tener generosas
opiniones sin que a ellas corresponda un compromiso social adecuado (GS
30).
4. Considerarse ciudadanos del mundo. Sería ésta la consecuencia
que habría que extraer de esta visión conciliar del ser humano
como ser comunitario. El bien común se hace tan ancho como el mundo.
La solidaridad debe ser considerada por todos como uno de los principales
deberes del ser humano contemporáneo (GS 30). "Los deberes del
ser humano rebasan los límites de los grupos particulares y se extienden
poco a poco al universo entero" (GS 30). Es decir, estamos, decididamente,
ante una nueva visión, que exige una "renovación de los
espíritus y profundas reformas en la sociedad" (GS 26). ¿No
es valiosa y radical esta aportación del pensamiento conciliar?
Textos
conciliares
GS
12: Dios no creó al ser humano en solitario. El ser humano es, en
efecto, por su misma naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni desplegar
sus cualidades sin relacionarse con los demás.
GS 23: La revelación cristiana presta gran ayuda para fomentar la
comunión interpersonal.
GS 24: Índole comunitaria de la vocación humana. El ser humano
no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de
sí mismo a los demás.
GS 25: La persona tiene absoluta necesidad de la vida social. Esta engrandece
al ser humano. Hoy se da el fenómeno llamado "socialización":
multiplicación creciente de las conexiones mutuas y las interdependencias.
GS 26: La creciente interdependencia hace que el bien común se universalice
cada día más, implicando derechos y obligaciones que miran
a todo el género humano. Todo grupo social debe tener hoy en cuenta
el bien común de toda la familia humana. Son necesarias una renovación
de espíritus y profundas reformas en la sociedad.
GS 27: La conculcación de los derechos humanos fundamentales degrada
a la civilización humana, deshonra más a sus autores que a
sus víctimas, y es totalmente contraria al honor debido al Creador.
GS 28: Respeto debido a los adversarios. Lo cual no significa indiferencia
ante la verdad y el bien. Hay que distinguir entre el error y el ser humano
que yerra.
GS 29: La igualdad fundamental entre todos los seres humanos exige un reconocimiento
cada vez mayor. Es lamentable que los derechos de la persona humana no estén
todavía protegidos en la forma debida en todas partes. Hay que luchar
con energía contra cualquier esclavitud social o política.
GS 30: Es urgente que no haya nadie que se conforme con una ética
puramente individualista. Hay quienes tienen generosas opiniones, pero viven
luego de espaldas a sus obligaciones sociales. La aceptación de las
exigencias sociales y su observancia deben ser consideradas por todos como
uno de los principales deberes del ser humano contemporáneo. Cuanto
más se unifica el mundo, tanto más los deberes del ser humano
rebasan los límites de los grupos particulares y se extienden poco
a poco al universo entero.
GS 31: El porvenir de la humanidad está en manos de quienes sepan
dar a las generaciones venideras razones para vivir y para esperar.
GS 32: Dios creó al ser humano para vivir en sociedad. Y lo ha elegido
no sólo en cuanto individuo, sino también en cuanto miembro
de una determinada comunidad. Para que la humanidad se convierta en la familia
de Dios.
PARA HACER PENSAR:
- ¿Qué razones daríamos a un escéptico para
justificarle la solidaridad entre los seres humanos?
- ¿Qué razones añadiríamos desde la fe cristiana?
- ¿Qué razones sociológicas e históricas tomadas
de la actualidad pueden también aducirse para mostrar la solidaridad
que de hecho nos une, para el bien y para el mal?
-
La visión del ser humano que se nos ha dado en nuestra educación
cristiana, ¿ha tenido suficientemente en cuenta su dimensión
comunitaria y de solidaridad?
- "El porvenir de la humanidad está en manos de los que sepan
dar a las generaciones venideras motivos para vivir y para esperar"
(GS 31). ¿Qué razones para vivir y para esperar está
aportando hoy la iglesia a las generaciones jóvenes? ¿Qué
razones piden las generaciones jóvenes?
- Evaluar nuestra propia solidaridad humana: con los seres humanos de todo
el mundo.
- ¿Qué hacemos como solidaridad con las sociedades en las
que se sufren violaciones de los derechos humanos?
- ¿Distinguimos el error, del ser humano que los sostiene?
- ¿Podemos decir con verdad que luchamos con energía contra
cualquier esclavitud social o política (GS 29)?
PARA
PODER CAMBIAR:
- Abrir nuestra mentalidad. Pasar a pensar en clave de mundo, sentirnos
hermanos de todos los seres humanos, vecinos de todos los pueblos, ciudadanos
del mundo.
- Examinar el cumplimiento de nuestras solidaridades.
- Ser seres humanos y mujeres de esperanza. Dar razones de nuestra esperanza,
sobre todo, a las generaciones venideras.
- Cultivar las relaciones humanas, la cordialidad, la comunicación
y la amistad en la comunidad cristiana.
- Tomar medidas para que nuestra comunidad cristiana se signifique más
fuertemente ante la sociedad que la circunda como un germen de solidaridad.