Cuando la música se convierte en oración
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¿Por
qué no comienzas diciéndonos algo sobre ti mismo?
Canto
y escribo música cristiana. Tengo 40 años y nací
en Novara, Italia. Mi familia era muy pobre. Cuando tenía un
año de edad me enfermé de polio y como mis padres no tenían
los medios económicos para cubrir los gastos médicos o
para cuidarme, me pusieron en un asilo para niños enfermos. Pase
de lugar en lugar hasta que tuve 15 años. Sufrí mucho
porque mi único deseo era estar rodeado del amor de mi familia,
estar con mis propios amigos y compartir con la gente.
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¿Roberto, cómo pasaste tu juventud?
Mi juventud fue muy traumática e infeliz. En los años que
pasé en los asilos adquirí una visión muy distorcionada
del mundo. Buscaba libertad y rechazaba totalmente la sociedad y todas sus
instituciones. Perdí casi todo contacto con mi familia, aunque en
lo más profundo de mi corazón yo deseaba volver a mi hogar.
Pasé un breve periodo en la cárcel por usar drogas. Durante
ese periodo de crisis personal redescubrí mi amor por la música.
Comencé a hacer conciertos con artistas desconocidos y famosos, y
a escribir canciones, generalmente de amor. Pero un día caí
en una gran depresión. Fue en este periodo oscuro y sin paz en el
que conocí a algunos jóvenes que me dijeron "Jesús
te ama". Ellos me hablaron de un lugar llamado Medjugorje donde se
suponía que se estaban llevando a caba unas apariciones de la Virgen
María. Mientras me lo contaban, crecía en mi la urgencia de
ir a ese sitio. En agosto de 1984 fuí con tres amigos. Inmediatamente
sentí que había llegado a casa y sentí una gran necesidad
de pedir por la conversión de mi corazón para que mi vida
pudiera ser sencilla y humilde como los alrededores de Medjugorge. De regreso
a casa podía sentir que algo estaba cambiando en mi y comenzé
a rezar el rosario y a asisistir a misa diariamente. Fue a través
de estas prácticas que comencé a comprender la importacia
del regalo del canto y escribí mi primera canción titulada
"Canción para María". Al principio me asustaba lo
que pudieran pensar mis amigos pero al final sentí la urgencia de
hablarles de la fe y del amor de María a quienes me encontrara.
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¿Cómo
era la relación con tu familia antes y cómo es ahora?
Al
principio fue muy difícil porque estaba convencido de que ellos me
habían abandonado. Luego cuando descubrí la fe aprendí
amarlos y respetarlos porque me dieron el regalo de la vida.
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Cuéntanos
sobre tu enfermedad. ¿Cómo te afecta?
En sí misma no es un problema, pero se convirtió en problema
por como luzco y los comentarios de las personas que me conocían.
Sin embargo con la ayuda de María, mi impedimento se convirtío
en un regalo de Dios porque a través del sufrimiento descubrí
el valor de la cruz. Pero después de todo, cada uno tiene un impedimento,
ya sea visible o invisible y cada persona necesita aceptarse tal y como
es.
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¿Cuál
crees tú que es tu vocación?
Pienso
que estoy llamado a ser esposo, padre y un cantautor cristiano.
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¿Por
qué escogiste cantar y qué significa para ti? ¿Qué
quieres transmitir a otros con tu canto?
Canto
porque soy un músico y es la manera en que se como expresarme. Mis
canciones nacen como un medio de ayudar a aquellos que sufren y aquellos
que buscan a Dios a encontrarlo a través de palabras de esperanza,
fe y amor. El cantar se ha vuelto para mi en una misión para expresar
que Dios existe.
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Tu
voz es muy popular gracias al tema "Ballata per Maria". ¿Qué
es lo que mueve tu corazó cuando cantas sobre María?
"Ballata per Maria" (Balada para María) es una pequeña
muestra de amor y reconocimiento de lo que la Santísima Virgen ha
hecho en mi vida. Ella es la madre universal que no solo prendó mi
corazón sino que capta el de mucos jóvenes. Ella es la fuente
infinita de gracia y un ejemplo de humildad y amor, por la cual toda persona
debería estarle agradecida. "Ballata per Maria" se convirtió
en una compilación internacional que le permitió a otros compositores
y cantantes cristianos expresar su amor por María asignando todos
los beneficios económicos de la venta de esta producción a
los niños de Bosnia.
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Roberto,
con frecuencia haces conciertos ante grandes grupos de jóvenes. ¿Has
pensado alguna vez hablarles directamente desde el escenario e invitarlos
a seguir a Jesús?
Considero que las cosas de Dios no pueden ser impuestas a la juventud
pero pueden ser transmitidas siendo un ejemplo y un testimonio. Cuando
hablo a la gente de Jesus, les hablo de un amigo y un hermano que los
acompaña en el camino. Esta es la semilla que yo siembro y que
luego Jesús hará germinar en los corazones de los que
escuchen.
:
¿Qué
valor puede tener la música en la vida de un joven?
La
música tiene un gran valor para su vida. Según su estado
de ánimo, un muchacho escucha la música que mejor se conforma
con su experiencia y conocimientos. Reconocerse en ella es fuente de
reflexión e inspiración; también le hace compañía
y le permite expresar sus sentimientos.
:
En
tu vida, ¿qué valor tiene la música?
Cantar
es mi manera de expresarme. Cada uno de nosotros tiene que responder
a la llamada del Señor ofreciendo sus propias capacidades para
que puedan ser útiles para los demás. Hay que salir al
encuentro de los muchachos, tratando de comprender sus problemas y ayudándoles
a encontrar el sentido de la vida.
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La
música, ¿puede convertirse en oración?
Cada
vez que hablamos de Dios y de las maravillas que ha creado y transmitimos
la alegría de tratar de caminar a su lado, Él está
con nosotros. Por tanto, no me cabe la menor duda de que una canción
puede convertirse en oración. Pero obviamente no sustituye a
la oración personal y a la participación en los sacramentos.
Es una ayuda más para acercarse a la palabra del Señor,
una manera para llegar al Evangelio.
:
Para
concluir, ¿qué mensaje quisieras ofrecerle a los jóvenes
que lean este testimonio; quizás especialmente a aquellos ue han
encontrado el camino pero que están teniendo dificultad en dejar
todo para seguir a Jesús?
Quisiera
decirles a la gente jóven que el camino que lleva a Cristo es el
más seguro y el de mayor gratificación. A veces parece difícil
porque demanda renuncia y sacrificio ya que va contra la corriente que nos
ofrece el mundo. ¡Pero no pierdan el valor! Pongan la cruz en sus
hombros y sigan con ella como Jesús lo hizo antes que nosotros. Por
su parte, Dios nos da todo la ayuda que necesitamos a través de los
sacramentos, la oración y el evangelio. Ellos sirven como señales
en el camino que lleva dircto al corazón de Jesús. Creo que
este es el llamado más precioso y deseo que todos lo escuche, incluyéndome
a mi mismo.