cajón de sastre
entrevista a Fray Richard


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Por Daniel Higueras
''El rap cristiano es actualizar el Evangelio''
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Acudo al concierto de Fray Richard acompañado por mi hijo de 11 años. A priori, los dos nos mostramos un poco escépticos ante el espectáculo que vamos a presenciar: él acaba de ''descubrir'' la música de Eminem y me plantea sus dudas sobre si un cura, por muy ''rapero'' que sea, conseguirá removerle por dentro como lo hace el popular y trasgresor cantante norteamericano. En cuanto a mí, además de ser un incondicional de la música de los ''fab-four'', mis 52 años no están para según qué decibelios y tipos de música. Además, tengo mis reservas sobre el recibimiento que Barcelona, secularizada como la que más, va a conceder a un artista católico.

Llegamos a la plaza de la Merced cinco minutos antes de que Fray Richard empiece el concierto. Las sillas plantadas delante del escenario están prácticamente llenas. En ellas hay gente del congreso, pero también se adivina público ajeno al mismo. Alrededor, grupos de jóvenes curiosos y otros incluso más escépticos que nosotros dos aguardan para ver qué les depara el concierto. Ahora sí, es el momento, Fray Richard aparece en escena con su hábito blanco de mercedario y una amplia sonrisa dirigida al público y a la bella fachada principal de la Basílica de la Merced que tiene enfrente y que, sin duda, le ha de servir de inspiración. Después de saludar y dar la bienvenida al medio millar aproximado de asistentes, inicia su actuación con un comentario sobre la principal razón que le ha llevado a subir a los escenarios de medio mundo para cantar a Cristo y a los cristianos: recuerda la trágica anécdota de la muerte a balazos de su hermano, Fernandito, por problemas derivados de la droga, y hace un llamamiento a los jóvenes para que se alejen de ese camino de destrucción.

La precariedad económica no permite el lujo de una banda que le respalde en el escenario, así que se muestra ''desnudo'' ante su público apoyándose exclusivamente en música ''enlatada'' para realizar el concierto. El rap de los cristianos es la primera pieza que interpreta. Un rap repleto de ritmo y con un mensaje, como en el resto de canciones, optimista, alegre y lleno de fuerza interior. En algo más de hora y media que dura el concierto, Fray Richard va desgranando los principales temas de los tres álbumes de su discografía: El rap de los cristianos, Ya llegamos y Él rap-tó mi corazón, todos ellos editados y distribuidos por Producciones de la Raíz (www.delaraiz.com). Las letras, al mismo tiempo, nos hablan de su drama familiar y del trágico entorno del que afortunadamente pudo escapar. Si algo transmite Fray Richard en el escenario, es entusiasmo, sin lugar a dudas. Los asistentes al concierto, calurosos seguidores o escépticos, nos dejamos llevar por ese entusiasmo y vibramos con el repertorio de interpretaciones.

Barcelona, a diferencia de Madrid, por ejemplo, no suele ser lo que se dice un entorno ''amable'' para este tipo de música. La cultura de la trasgresión, tan asentada en la calle y a veces promocionada desde las mismas instituciones, no es el marco ideal para recibir con los brazos abiertos espectáculos de contenido cristiano. Sin embargo, Fray Richard se crece ante este reto y su mensaje y entusiasmo se contagian, quizás porque, como él mismo ha dicho en alguna ocasión, no ha dejado de entusiasmarse ''ni una sola vez con la respuesta de los jóvenes en los conciertos''. Las últimas tres piezas, entre ellas un doblete de El rap de los cristianos, ponen a los jóvenes a bailar a pie de escenario e incluso a subir encima del mismo para acompañarle con una coreografía totalmente improvisada.
Al acabar al concierto, nos hemos acercado a saludar a un Fray Richard rodeado de jóvenes y no tan jóvenes pidiéndole autógrafos. Ha dedicado un CD a mi hijo con la siguiente frase: ''Que Dios te acompañe siempre''. Con esa bendición y la satisfacción de haber participado de un encuentro enriquecedor, nos vamos para casa. La duda que teníamos al llegar se ha despejado: el cura ''rapero'' no será nunca un fenómeno de masas como Eminem, pero transmite alegría, entusiasmo y amor. Cualidades poco corrientes en los espectáculos de hoy en día.

Este es el resultado de nuestra entrevista con él:

- ¿Qué te sugiere la Virgen de la Merced, patrona de Barcelona, pero también de las prisiones, de los cautivos y de los Mercedarios?

- Me cautiva la mirada de la Virgen de la Merced en su camerino de Barcelona. Si pudiera, me la traigo para la Merced de la Antigua de la cual soy el cura párroco. Bueno, Merced significa ''misericordia'' y esta palabra, en mi opinión, está unida con las palabras AMOR Y LIBERTAD, que en lenguaje mercedario señalan aquella misericordia entrañable del Hijo de Dios por la humanidad entera. Es su amor, sin duda, la causa de nuestra liberación. Misericordia es una palabra rica que significa tener un corazón con el pobre, con el necesitado, con el cautivo de hoy. María, en este contexto, me sugiere una mirada al Evangelio, a descubrir a Cristo en el rostro de cada hermano cautivo (Mateo 25, 31-41). Yo lo veo en cada joven necesitado de trascendencia, de respuestas, de amor redentor. Cuando voy a las prisiones, no voy porque me den lástima, sino porque me llaman al amor. Así lo entendió San Pedro Nolasco en 1203. Visita y redención es compartir el cautiverio, es comunicar el amor de Dios y eso es romper cadenas.

- A la hora de componer, ¿qué elementos marcan la diferencia, si la hay, con otros compositores de rap más convencionales?


- Mi rap, si lo puedo llamar así, es un vehículo de expresión que busca proponer en el mundo joven un mensaje de libertad. Creo que es una diferencia abismal. Los compositores de rap convencional, como los llamas, no buscan eso. Buscan vender, están en el mercado al servicio de un sistema de antivalores que ofrece caminos falsos de felicidad. Sólo hay que detenerse en los video clips para que te quede claro. No es cosa mía, es de lo que ellos hablan. Yo hablo de Dios, de lo que ha hecho conmigo en mi vida, en mi historia, y me la paso bien dando a conocer un Cristo rapero.

-¿Se puede hacer un buen rap sin alterar demasiado las neuronas de los jóvenes?

- Hay muchas formas de hacer rap, se puede combinar con todo. Así lo hago yo, diferente, alegre, con clase, como tiene que ser. El rap cristiano es para pasárselo bien, para escuchar, para bailar, para reírse un poco y para estar con Dios, que es lo mas importante. Dios y juventud son sinónimos de felicidad.

- ¿Qué reacción suele provocar tu música y tu mensaje, si lo comparamos con un concierto más ''heavy''?

La reacción de los jóvenes es que conmigo se la pasan superbién. Los jóvenes de Sigüenza, en el Multifestival David de 2002, te lo pueden decir. No tienen nada que envidiar. Yo tengo heavy-rap y saltan, brincan, gritan; es fenomenal, como dicen ellos.

- Con la experiencia acumulada y dados los tiempos que corren, ¿consideras que tu elección de enviar un mensaje evangelizador a través del rap es ir a contracorriente?

Contracorriente no, desde el punto de vista de que estamos innovando y creando un género inexistente en el mundo cristiano y sobre todo católico: ''rap-cristiano''. Es actualizar el evangelio. El Papa Juan Pablo II nos lo pidió a todos los cristianos del mundo cuando dijo: ''nueva evangelización, nueva en sus métodos, en su ardor, en sus expresiones'' (Haití 1983). Ahora, si así fuera, que mi rap sea catalogado como ir contracorriente, yo opino que eso no quiere decir que sea malo, que siempre que haces algo nuevo es ir contracorriente. Eso no es malo, eso es bueno. Los salmones van toda la vida contracorriente y eso les supone la preservación de la especie. Alguien lo tiene que hacer, la vida de los santos habla de eso, ellos lo hicieron y allí esta su obra.

- ¿Qué futuro tiene la música de inspiración católica, a ambos lados del Atlántico, en una sociedad en la que la transgresión, el culto al cuerpo, la competitividad y el ''dios dinero'' ejercen una influencia importantísima sobre los jóvenes?

- Es un viento fresco que sopla para animar, devolver la fe y consolidar la esperanza. Los jóvenes quieren respuestas. La música de inspiración católica, como la llamas, es una respuesta generosa al don de la Palabra, que desea alcanzar a todo hombre que quiera encontrar un oasis en el desierto de esta vida sin sentido, dentro de esta ''cultura de muerte'', dice Juan Pablo II en la Evangelium Vitae.

- En tu opinión, ¿qué elementos tienden a esclavizar más a la juventud?

- Creo que es esa falsedad oculta que somete las voluntades débiles de la juventud de hoy. Mira los vídeos de rap y me darás la razón. Una idolatría al dinero, a la droga, a las mujeres, a las armas de fuego, robar, golpear y matar... En fin, pero ese es tu mundo y tienes que aportar algo diferente que valga la pena. La música es un canal. Ellos lo usan y yo también; lo mío no es competir, sino ofrecer una propuesta joven, una iniciativa de liberación.

- ¿Qué significa para ti la liberación?

- Es un proceso. Nuestra vida es un camino hacia la libertad de los hijos de Dios. Siempre se siembra en este campo a base de conquistas, de avances, de logros y sobre todo de no desanimarse. El pueblo de Israel fue libre no cuando cruzó el mar, sino desde que oyó una voz que le dijo VEN y se lanzó.

- ¿Qué piensas de la Nueva Evangelización propuesta por el Papa?

- Es la base en la que se apoya nuestro trabajo en Producciones de la Raíz, en el Multifestival David en muchas partes del mundo, en Mi-ca-el (en Guatemala) y no pocas iniciativas que surgen de evangelizar a través de la música y de otros campos en los que la Iglesia otrora fue pionera y ahora necesita nuevo empuje. Fuera de propuestas, para mi el Papa Juan Pablo II es mi inspiración; es más, debo mi vocación a su presencia en la Iglesia, entre otras.

-¿Incluirías al rap en su innovadora proposición?


- Pues claro. Sin dudarlo, es lo que hago.

- ¿Qué posibilidades tiene el cristianismo de adaptarse a los nuevos tiempos?


- Hablando de posibilidades: Sí las tiene, tiene que aprovecharlas, Si no las tiene, hay que buscarlas. O camina con los tiempos (actualización / el ''agiornamiento'' de Juan XXIII / Concilio Vaticano II) o se queda en el tiempo (pieza de museo). Vivir o morir.

- E-Cristians y otras asociaciones de Barcelona han redactado un documento llamado Pacto por la Vida y la Dignidad. Entre otras propuestas, incluye la de llevar a cabo una auténtica reinserción en las prisiones. ¿Hasta qué punto la prisión cubre una función de reinserción? ¿Qué situación se está viviendo en Latinoamérica, según tu perspectiva, con respecto a este tema?


Mucha pregunta. El que mejor te la puede responder es el P. José Sesma León, un mercedario que ha dedicado toda su vida a ese aspecto, como director del Secretariado Nacional de Pastoral Penitenciaria. Yo humildemente te digo: bien por la propuesta, lo mío también lo es. En Latinoamérica es otro rollo. Ser preso, caer en la cárcel, es toda una desgracia comparable con entrar en el infierno. La cárcel es el lado oscuro de la injusticia imperante. Los últimos acontecimientos lo dicen: motines, muertes, decapitados, fugas, droga... Ley de nadie. ¿Y todavía podemos hablar de reinserción? Con que sean más humanas es suficiente; no pidas más. Cada vez que entramos los capellanes, nuestra vida está en peligro. Pero lo hacemos, porque alguien tiene que llevar a Cristo y nosotros nos comprometimos a eso a fuerza de voto, por lo menos, aunque no nos dejan hacer mucho, vamos.